La Hermandad de las Flores

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El jardín encantado

El jardín encantado
Este es un espacio para difundir los principios espirituales y filosoficos de Edwuard Bach y de Un Curso de Milagros. También por este medio es mi intención compartir la nueva medicina que despierta a la Mente Pura en el espacio sagrado de tu corazón:Milagros El Sendero de la Belleza.

sábado, 25 de junio de 2011

Qué es el Espíritu Santo? por R.Perry

Por Robert Perry, publicado en www.circleofa.org

Siendo un jovencito luterano, recuerdo un día en que un conferenciante, que nos visitaba en nuestra clase de catequesis, nos relataba la ocasión en que le habían pedido que explicase la naturaleza y la función del Espíritu Santo, durante su entrenamiento pastoral en Japón. En ese momento, me miró directamente e inquirió. "Bien, ¿qué contestarías  si alguien te preguntara qué es el Espíritu Santo?". Me sentía avergonzado y a punto de quedárseme trabada la lengua -ya que no tenía ni una pista sobre el tema- cuando comprendí que la que me acababan de hacer era una pregunta retórica. Sin embargo, desde ese día, intenté contestar mentalmente a esa pregunta, por si en alguna ocasión se me hacía de forma real.
Hoy en día, entre los estudiantes de Un Curso de Milagros, esta cuestión de qué es el Espíritu Santo y qué lugar ocupa en nuestras vidas, es uno de los temas que más controversias provoca. Difícilmente puedes mencionar al Espíritu Santo sin que las respuestas sean opuestas. Recuerdo una reunión de un grupo de estudio del Curso en que una mujer compartió que cuando en una ocasión parecía no poder ponerse los pendientes en sus orejas perforadas, le pidió ayuda al Espíritu Santo "y, desde esa primera vez, siempre me funciona", dijo. Otra persona del grupo respondió que él una vez le pidió al Espíritu Santo que le ayudase con su swing de golf y, como resultado, realizó un juego absolutamente terrible. "No creo que el Espíritu Santo sepa nada acerca de golf", concluyó, intentando señalar diplomáticamente que el Curso no tiene nada que ver con pendientes o golpes de golf.
Estas son las dos formas opuestas de pensamiento de las que, constantemente, soy testigo entre los estudiantes del Curso. A una de las posturas yo la llamaría el ala liberal (utilizando la terminología sobre la que escribí en el nº 4 de la Revista Miracles). Este ala liberal, en general, parece sostener que existe este Ser, llamado Espíritu Santo, a Quien Dios creó como respuesta a la separación. Este Espíritu es muy consciente (conscious) y activo, y está contínuamente trabajando en nuestro interior para sanar nuestras mentes. Además, este Espíritu se interesa realmente por cada detalle de nuestras vidas. Él tiene un plan para literalmente todo: todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Por lo tanto, según los liberales, ofrecer los acontecimientos de nuestra vida diaria al Espíritu Santo, es un punto fundamental en el estudio y práctica del Curso. Deberíamos buscar Su guía en todo lo que hacemos y deberíamos tener fe en que Él cubrirá todas nuestras necesidades terrenales.
Al otro polo, yo lo llamaría el ala conservadora. El arquitecto en jefe del ala conservadora es Ken Wapnick, posiblemente el más respetado intérprete de Un Curso de Milagros. Como él realmente construyó sin ayuda el punto de vista conservador, trataré directamente con sus enseñanzas en este tema. Según Wapnick, el Espíritu Santo no trabaja en el mundo. Su función no tiene que ver con nuestro día a día físico. Su función es ayudarnos a ver las cosas de forma diferente, no a hacer las cosas de otra forma. Él está ahí para sanar nuestras mentes, no nuestras vidas externas. Él, de hecho, ni siquiera es un Ser que Dios creó, ya que Dios no es siguiera consciente de nuestro sueño (de separación). En cambio, el Espíritu Santo es nuestro propio recuerdo del Amor de Dios. Por lo tanto, desde este punto de vista, no hay un Espíritu creado que, de forma activa, se acerque a nosotros para darnos la salvación.
Las diferencias entre estos dos puntos de vista no son meramente superficiales, semánticas o irrelevantes. Porque estos dos puntos de vista conforman -en diferentes maneras- la forma en que realmente recorremos el camino del Curso. Dos importantes formas que yo veo así:
1.        APLICACIÓN PRACTICA. El ala liberal enfatiza mucho más en el hecho de recibir guía en nuestra vida diaria. El ala conservadora, según expresión de Ken Wapnick, admite que el hecho de recibir guía puede ser una parte valiosa en los primeros estadios del camino. Así, éste es el "nivel de acceso".
2.        SENTIMIENTO. Ambas posiciones comunican muy diferentes opiniones, resultantes en caminos que conllevan cualidades de sentimiento diferentes en su conjunto. Y en el sendero interior, donde los sentimientos pueden llevarnos hacia Dios o apartarnos de Él, éste es un factor importante. El ala liberal tiene el reconfortante sentimiento de que una Mano Divina se extiende hacia nosotros, compasivamente y de forma real, para ayudarnos a hacer lo que no podemos hacer solos. El ala conservadora, sin embargo, es reconfortada con la idea de que Dios no está intentando ayudarnos en nuestra condición de separación. Porque si Él fuese consciente de nuestro problema, sostienen los conservadores, esto haría la separación eternamente real. Para los conservadores, por lo tanto, el lado liberal nos consolida más firmemente en este mundo, pues tienen un sentimiento que tiende a hacer real el mundo.
El propósito de este artículo es explorar el asunto del Espíritu Santo en un esfuerzo por averiguar qué enseña realmente el Curso. En este artículo en particular examinaré sólo la mitad del asunto, el nivel de la aplicación práctica. Quizás en un futuro abordaré el nivel teórico -lo que acabo de tratar como el nivel de sentimiento-.
En este artículo voy a responder a ambos puntos de vista, el liberal y el conservador, así como exponer mi propia interpretación. Algunos pueden opinar que dirimir directamente diferentes interpretaciones del Curso es inútil. Así pues, hablar de diferencias es sólo una forma. Es el contenido que tú pones en la forma lo que hace que aquél sea útil o inútil. Y, según mi experiencia, si el contenido es una búsqueda amorosa de la verdad, el examinar las diferencias puede ser una ayuda inestimable para que sopesemos la evidencia y podamos llegar a nuestra propia decisión de lo que es cierto.
¿Es la esencia del Curso guiar tu vida terrenal?
Como ya he dicho, entre los estudiantes más liberales del Curso parece haber una actitud omnipresente de que entregar tus asuntos terrenales al Espíritu Santo es casi la cumbre de la práctica del Curso. Esto significa que, a cada paso, preguntamos al Espíritu Santo qué hacer, en vez de decidir por nosotros mismos. Buscamos su consejo. Y, en vez de pensar que debemos controlar nuestras vidas nosotros mismos, permitimos que Él las orqueste milagrosamente, al punto incluso de confiar en que Él nos proveerá en nuestras necesidades concretas, tales como dinero.
La opinión de los conservadores es que el valor de este elemento del Curso se ha exagerado por los estudiantes de UCDM. Yo estaría de acuerdo en este punto. Recientemente, he tratado de recopilar todo lo referente a cómo el Espíritu Santo afecta a nuestra vida diaria -decisiones, posesiones, acontecimientos de nuestra vida, etc., y he conseguido reunir 20 páginas y 2 panfletos de los 3 volúmenes del Curso. De 1.200 páginas en total, eso no es mucho. En consecuencia, pienso que ser guiado por el Espíritu Santo es relativamente un tema menor en el Curso, exactamente como pienso que lo es la meditación.
¿Por qué? Hay una razón muy simple. En lo más profundo de nuestra condición humana, existe la creencia en el mundo exterior. Esta creencia no es una teoría metafísica abstracta para nosotros; es un principio conductor más allá de casi todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. En nuestras vidas diarias esta creencia metafísica toma la forma de dos creencias funcionales: 1) el poder está en el mundo, fuera de nosotros. Esto significa que nosotros estamos bajo el control del mundo. Nuestros sentimientos son dictados por sus formas, sus acontecimientos, su aprobación, sus vientos de cambio. Esto puede catapultarnos a la felicidad o lanzarnos a la más abyecta miseria. 2) la realización reside en el mundo, fuera de nosotros. Esta creencia nos dice que estamos inherentemente vacíos e incompletos. Y, por lo tanto, a nuestro modo de ver, si la realidad está allá fuera en el mundo, la realización debe estar en el mismo sitio. Nos realizamos, entonces, consiguiendo que el mundo nos garantice la realización, brille su aprobación en nosotros, nos diga que somos especiales. Nuestra tarea en la vida es acumular sus recursos, sus placeres, sus premios y su amor.
Nuestras vidas en el mundo, por lo tanto, son básicamente un intento de manipular y controlar el mundo, de manera que consigamos que nos ocurra "lo correcto", las cosas que nos harán sentir bien o mal. Esta forma de ser está tan profundamente arraigada que, cuando seguimos el camino espiritual, es muy fácil retenerla y, solapadamente, organizar nuestra espiritualidad alrededor de esta forma de ser. Esto significa que nosotros, simplemente, le damos a Dios el trabajo de hacer que ocurran las cosas "adecuadas" en nuestras vidas -bien guiándonos, bien mediante intervención directa-; esas cosas que nos harán sentir bien y no mal.
Claramente, esto no sana el problema raíz. Lo único que lo hará es renunciar a nuestra creencia básica en la realidad del mundo. Debemos comprender que lo que ocurre fuera de nosotros no tiene poder sobre nosotros, ningún poder de hacernos felices, ningún poder de causarnos dolor. Debemos aceptar esto humildemente, sin importar lo que nos suceda, sin importar cómo nos trata el mundo. La realización infinita ya reside brillante en nosotros, esperando ser descubierta.
En esencia, debe dejar de importarnos en qué dirección soplará el viento del mundo. Piensa durante un momento en la enseñanza central del Curso: el perdón. De cualquier forma que lo mires, perdonar significa dejar ir mi rabia por las cosas que no van bien, porque el mundo no me esté tratando bien. ¿Cómo puedo liberarme de esa rabia a menos que no vuelva a estar volcado en que las cosas vayan bien, a menos que deje de importar cómo me trate el mundo? Al final, debo llegar a estar tan desapegado que, no importa qué ocurra fuera de mí, me mantendré firme, impertérrito, descansando a salvo en la paz de Dios. Este, según el Curso, es el mensaje que Jesús enseñaba en su crucifixión.
Esto es por lo que, cuando el Manual del Maestro pregunta: "¿Se requieren cambios en las condiciones de vida de los maestros de Dios?" su primera respuesta es: "Se requieren cambios en las mentes de los maestros de Dios" (Manual, p.30, M-9.1:1). Y esto es, creo, lo que la posición conservadora persigue. Esto está tratando de recordarnos que éste es un Curso sobre el cambio en nuestras mentes, en perdonar, en liberarnos de valores externos, e ver aspectos pasados, en comprender que no hay mundo. En este recordatorio, yo creo personalmente que los conservadores están facilitando una corrección vitalmente necesaria, por lo que yo veo un casi desequilibrio en el lado liberal.
El valor de la ayuda concreta del Espíritu Santo
Si el valor de la ayuda concreta del E.S. ha sido sobrestimada por parte de los liberales, ¿cuál es su valor?¿Tiene esto algún valor? Veamos, en primer lugar, qué dice el ala conservadora.
En su serie de cintas "Hacer del Espíritu Santo Algo Especial" Ken Wapnick establece repetidamente que pedir a Jesús o al E.S. ayuda en nuestras vidas, no deja de tener valor espiritual. Es más, es extremadamente válido e importante en los primeros estadios del camino espiritual. Lo que sigue es mi actual comprensión de lo que Wapnick está diciendo, basado en la serie de cintas mencionada.
En la condición de separación, es básica la creencia en un Dios separado de nosotros. A causa de nuestra culpa proyectada, este Dios parece ser horriblemente cruel, castigador y juzgador. Sentimos que debemos asegurarnos de no tener nunca un cara a cara con Él, o se nos arrebatará la existencia como castigo por nuestros pecados. Esta creencia en un Dios dualista castigador está tan profundamente asentada, que no podemos ir directamente hasta el verdadero conocimiento de un informe (sin forma) Dios de Amor, no-dual. Debe de haber un estadio de transición. Debemos primero experimentar "un Dios dualista, pero amigable, más que un Dios dualista, que es nuestro enemigo". Esta es una lección que aprendemos al pie de la escalera de nuestro camino espiritual, una lección de jardín de infancia, que pavimenta el camino para las lecciones más avanzadas por llegar.
Éste, se nos dice, es el valor de la ayuda concreta procedente del E.S. Esto nos convence de que Dios es amigable, no cruel. Este cubrir nuestras necesidades terrenales, respalda nuestra creencia en la realidad de esas necesidades y, por lo tanto, la misma realidad terrenal. Y la idea del E.S. cubriéndolas por nosotros, respalda nuestra creencia de que somos los receptores especiales de sus favores. Así, al Espíritu Santo le merece la pena entrar en este enredo, convertirse en un "agente para especiales", porque esto enseña la crucial lección de que no tenemos nada que temer de Dios. Y, una vez que hemos aprendido esa lección, podemos pasar desde nuestra preocupación por las formas exteriores, al verdadero punto esencial de las cosas: cambiar nuestras mentes acerca de la realidad del ego, su pecado, su culpa y su universo físico.
Personalmente, siento que hay mucha verdad en ese punto de vista. Aún tan valiosa corrección para la posición liberal como creo que es, también pienso que es una corrección excesiva. Si yo lo entiendo correctamente, Wapnick parece estar diciendo que la ayuda del E.S. en nuestros asuntos materiales, es algo tan reforzador del ego que, básicamente, sólo tiene valor al hacer que nos desplacemos desde la percepción de un cruel Dios dualista, a una percepción de un amigable Dios dualista. Ahora, pienso que la ayuda del Espíritu Santo tiene ese valor, pero la idea de que éste es su único valor no me parece que refleje fielmente las palabras del Curso. Porque el Curso no calla en este asunto. Esboza su filosofía de por qué la ayuda concreta del E.S. es valiosa y significativa. Por eso, cualquier discusión sobre este tema en particular por parte de estudiantes del Curso, tiene necesariamente que estar basada en lo que el propio Curso dice. Puedo encontrar cinco razones en el Curso por las que debemos buscar la ayuda concreta del E.S.:
1. Él nos proporciona símbolos del Amor de Dios inteligibles para nuestra ilusión. Esta primera razón es, esencialmente, de la que Wapnick está hablando. En el folleto "The Song of Prayer" se refiere específicamente a ella. En él se nos dice que cuando el E.S. nos da una respuesta, que la forma de la respuesta "es meramente un eco de la respuesta de Su Voz. El sonido real es siempre un canto de agradecimiento y de amor" (Song of Prayer, p.2; S-1.I:8-9). En otras palabras, la forma de la respuesta -por ejemplo, las palabras que escuchamos, el cheque inesperado en el correo- es simplemente un símbolo onírico del Amor de Dios, un símbolo comprensible de lo inefable.
En una línea similar, el Curso establece que la vista de los resultados del E.S. trabajando a través de nosotros, ofrece prueba necesaria -prueba en términos que nosotros podamos entender- de que la Divinidad reside dentro de nosotros, de que estamos todavía conectados a Dios:
"El Espíritu Santo es invisible, pero puedes ver los resultados de Su Presencia, y por ellos te darás cuenta de que Él está ahí. Es claro que lo que Él te capacita para hacer no es de este mundo, pues los milagros violan todas las leyes de la realidad tal como este mundo la juzga. Las leyes del tiempo y del espacio, del volumen y de la masa, son transcendidas, pues lo que el Espíritu Santo te capacita para hacer está claramente más allá de todas ellas. Al percibir Sus resultados, comprenderás dónde debe estar Él, y sabrás, por fin, lo que Él es" (T-12.VII.3).
2. Él nos proporciona símbolos de la mente correcta. Esto está estrechamente relacionado con el primer punto, pero es sutilmente diferente. El Curso constantemente da a entender que las formas que el Espíritu Santo nos proporciona no están diseñadas sólo para convencernos de que Él es un chico amable. Están diseñadas para ser símbolos de Su manera de pensar. Él elige aquellas palabras, imágenes, objetos, acontecimientos y situaciones que apelan a la mente y refuerzan el pensamiento superior (tanto directa como indirectamente). Dejados a nuestro propio ingenio escogeremos símbolos que expresen y refuercen el ego. Dando nuestro consentimiento a las formas que Él escoge, realmente estamos dando nuestro consentimiento al cometido más allá de la formas; se lo estamos dando a Su cometido.
Una y otra vez los pasajes del Curso dan a entender que la elección de las formas por parte del Espíritu Santo conllevan Su cometido, Su propósito. Se nos ha dicho que el E.S. emite juicios de forma por nosotros, juicios que requieren "conocer todos los hechos, pasados, presentes y por venir" (Manual, p. 32; M-10.4:8), por lo que deja claro que todos Sus juicios de forma tienen un único sentido: "El Hijo de Dios es inocente y el pecado no existe" (Manual, p.31; M-10.2:9). El Curso también dice que "todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquél cuyo único propósito es tu bien" (Libro de Ejercicios p.271; LE-135.18:1), dando a entender que los acontecimientos que Él planea son vehículos para su propósito de traernos el "bien" o (como dice tres frases más adelante) "la vida eterna". El siguiente pasaje lo establece aún más claramente: "Sus decisiones reflejan lo que Dios sabe acerca de tí" (T-14.III.16:2). Y cuando aquí se habla de "decisiones", significan decisiones de forma, el tipo de decisiones que hace que tú"luches tan frenéticamente por tratar de prever lo que no puedes saber" (T-14.III.16:3).
A un nivel más específico, el Curso dice que el E.S. sabe qué volúmenes del Curso serán las mejores ayudas de aprendizaje para nosotros en este punto de nuestro camino (Manual, p.77; M-29.2). Las ayudas de aprendizaje, por supuesto, son meramente formas. Pero Él sabe qué formas representarán para nosotros el significado del aprendizaje que necesitamos en este preciso momento. A lo largo de esas misma líneas, el Curso dice que no deberíamos decidir qué posesiones físicas necesitamos porque escogeremos esas formas que, para nosotros, representen el ego: "lo que tú crees necesitar servirá simplemente para fortificar tu mundo contra la Luz" (T-13.VII.11:6). En cambio, debemos comprender que "sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas" (T-13.VII.12:1).
En estos pasajes, y en muchos otros, del Curso está estableciendo muy claramente que, en cualquier momento en particular, ciertos símbolos del sueño van a ser más educativos que otros para nosotros. El E.S. elige estas formas para nosotros no porque crea que las formas son importantes en y por sí mismas, sino porque Él quiere utilizar aquellas formas para diseñar y reforzar un cierto contenido en nosotros. Y el punto es que sólo Él sabe qué lección es mejor que aprendamos en este estadio de nuestro desarrollo. Y sólo Él sabe qué formas llamarán la atención de nuestra mente y reforzarán ese contenido (lección) en nuestra mente particular. Por esta razón, muchos pasajes en el Curso asumen que hay algo importante en dejar al E.S. que elija las formas. Por ejemplo: "lo que se da en Su Nombre se manifiesta en la forma más útil posible en un mundo de formas. Esas son las formas que jamás pueden engañar, ya que proceden de la Amorfía Misma"(Libro de Ejercicios p. 378; LE-186.13:5-14:1).
He oído a algunos estudiantes del Curso decir que ya que las formas no tienen sentido, cualquier forma es tan buen aula como cualquier otra. Pero, tal y como podemos ver por las referencias anteriores, el Curso no opina de esa manera. Es cierto que las formas no tiene significado inherente. Pero el hecho es que, mientras creamos en un mundo de formas, algunas formas serán símbolos más efectivos que otros para un pensamiento concreto. Por ejemplo, abrazar a alguien es un mejor símbolo del amor que cortarle la cabeza con una motosierra. La Monna Lisa es un mejor símbolo de la belleza que un vómito en el suelo. Una sonrisa es un mejor símbolo de felicidad que un grito de terror... Ciertamente, el E.S. lo sabe. Él, de hecho, escribió un Curso que es una larga cuerda de formas cuidadosamente elegidas: las palabras. Él no puede creer que esas palabras sean verdaderamente significativas. Pero Él conoce el efecto que esas palabras harán en nuestras mentes.
3. Él nos proporciona los perfectos símbolos del sueño para ayudar a los demás. Este punto está muy relacionado con el anterior. Del mismo modo que no sabemos qué símbolos serán las mejores herramientas de aprendizaje para nosotros mismos, tampoco sabemos cuáles son las mejores herramientas de aprendizaje para los otros.
Nuestra función en la tierra es facilitar el despertar de otros. Hacemos esto, por supuesto, mediante el perdón. Pero para que este perdón sea de la máxima efectividad, debe ser comunicado a la otra persona de la forma más apropiada posible. "Esto quiere decir que, para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo" (T-2.IV.5:3). Tal y como el Curso repite una y otra vez, no estamos en condiciones por nosotros mismos de saber qué idioma es ése, ni de saber qué símbolos del sueño cumunicarán amor más efectivamente a la otra persona. Sencillamente, nosotros no tenemos la omnisciencia requerida para ello. Las referencias a esta idea en el material del Curso son demasiado numerosas para mencionarlas todas. Aquí hay una:
"Qué debería hacer yo por él, tu Santo Hijo", debería ser la única pregunta que hagas cuando la ayuda es necesaria y se busca el perdón. No necesitas juzgar la forma que toma la búsqueda. Y no te permitas ser tú quien establezca la forma en la que el perdón venga a salvar al Hijo de Dios... Él (el Cristo) conoce la necesidad; la pregunta y la respuesta. Él te dirá exactamente qué hacer, con palabras que puedas entender y que también puedas usar. No confundas Su función con la tuya. Él es la Respuesta. Tú eres el que oye" (Song of Prayer, 14; S-2.III.5).
El uso de los símbolos terrenales es tan crítico (importante) para nuestra función aquí que, incluso cuando nosotros mismos no creamos ya mucho en los símbolos, todavía necesitaremos utilizarlos para llegar a los otros:
"Sería en verdad extraño si se te pidiese que fueses más allá de todos los símbolos del mundo y los olvidaras para siempre y, al mismo tiempo, se te pidiese asumir una función docente. Tadavía tienes necesidad de utilizar los símbolos del mundo. Más no te dejes engañar por ellos. No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. Los símbolos no son sino medios a través de los cuales puedes comunicarte de manera que el mundo te pueda entender, pero reconoces que no son la unidad en la que puede hallarse la verdadera comunicación." (Libro de Ejercicios, p. 30; LE-184.9)
4. Solicitar Su ayuda es un abandono de la auto-suficiencia. El ego es, esencialmente, la idea de la auto-suficiencia, la idea de que existimos por nosotros mismos, auto-creados y auto-mantenidos. Este pensamiento se concreta en nuestra vida diaria cuando tomamos nuestras propias decisiones y cubrimos nuestras propias necesidades. Estamos actuando como creadores, desempeñando el papel de Dios. Este intento de usurpar Su papel, por supuesto, da como resultado una enorme culpa y un enorme miedo. Esto es por lo que "la culpa es inevitable en aquellos que utilizan su juicio en su toma de decisiones" (Psicotherapy, p.14; p-2.VII.4:6). Por lo tanto, para abandonar el ego debemos desentrañar esa creencia interior de que estamos solos y podemos hacerlo solos. Debemos devolver a Dios a Su trono. Hacemos esto, en parte, dejando que Él decida por nosotros y cubra nuestras necesidades. El siguiente pasaje del Manual subraya bellamente el beneficio sanador de volvernos hacia el Espíritu Santo:
"... seguir las directrices del Espíritu Santo es permitirte a tí mismo quedar absuelto de toda culpa. Es la esencia de la Expiación. El núcleo central del programa de estudios. La imaginaria usurpación de funciones que no te corresponde es la causa del miedo. El mundo que ves refleja la ilusión de que has usurpado una función que no te corresponde, haciendo que el miedo sea algo inevitable. Devolver dicha función a Quien le corresponde es, por lo tanto, la manera de escapar del miedo. Y esto es lo que hace posible que el recuerdo del amor retorne a tí. No pienses, entonces, que necesitas seguir la dirección del Espíritu Santo sólo por razón de tus propias insuficiencias. Necesitas seguirlas porque es la manera de escapar del infierno"(Manual, p.77; M-29.3:3-11).
5. Él se cuidará de las cosas, liberando tiempo y energía para más altas actividades. Un símbolo terrenal que el Curso contempla como muy importante es el tiempo. El único propósito del Curso, de hecho, es ahorrarnos tiempo en volver a casa. Obviamente, si tenemos que gastar todo nuestro tiempo tratando de tomar decisiones y cubriendo nuestras necesidades físicas, tendremos entonces poco tiempo -y muy poca energía- para Dios. Más concretamente, esto significa que no tendremos tiempo ni energía para estudiar el Curso y hacer los ejercicios. Por lo tanto, una de las funciones del Espíritu Santo, es cuidarse de esos detalles terrenales, liberando tanto tiempo como energía.
Jesús le dijo esto personalmente a Helen Schucman en términos inequívocos. Pero Él también nos lo dice en el Curso. De hecho, éste es el sentido de aquel famoso párrafo sobre el Espíritu Santo"yendo delante de tí despejando el camino y no dejando escollos en los que puedas tropezar ni obstáculos que puedan obstruir tu camino" (T-20.IV.8:5). Lo que no comprenden la mayoría de los estudiantes del Curso, es que este inspirador párrafo es dado como una respuesta a la pregunta que abre el párrafo: "Tal vez te preguntes cómo vas a poder estar en paz si, mientras estés en el tiempo, aún queda tanto por hacer..." (T-20.IV.8:1). Como resultado, el significado del párrafo está contenido en la línea cercana al final: "No tienes que preocuparte por nada, sino, más bien, desentenderte de todo, salvo del único propósito que quieres alcanzar" (T-20.IV.8:8). En otras palabras, no necesitas preocuparte de asuntos terrenales, porque el Espíritu Santo se ocupa de todas esas trivialidades por nosotros. Esto te libera para dedicar tu tiempo y esfuerzo a lo que realmente cuenta.
Tal y como yo lo entiendo, el Curso está diciendo que el valor de la ayuda específica del Espíritu Santo realmente desciende al valor de las cosas, al valor de los símbolos. Creo que hay dos cosas básicas a tener en cuenta acerca de los símbolos: 1) Los símbolos no tienen absolutamente ningún sentido; 2) Los símbolos son efectivas herramientas de comunicación para las mentes que todavía creen en este sueño terrenal.
Empecemos con el punto 2. El Espíritu Santo sabe que nuestras mentes todavía ven un significado o contenido en las formas de este mundo. Y así utiliza Él esas formas para diseñar, ampliar y reforzar ciertos significados en nuestras mentes. Él los utiliza como símbolos del sueño. De hecho, Él utilizará cualesquiera símbolos terrenales de los que pueda echar mano. Se nos ha dicho que "El Espíritu Santo se vale de todos ellos" (Libro de Ejercicios, p. 371; LE-l.184.11:3) -"todos los nombres y símbolos nimios que caracterizan el mundo de la oscuridad" (Libro de Ejercicios, p. 371; l.184.11:1).
Los símbolos del sueño que Él envía simbolizan ante nuestra mente la idea de que Dios nos ama.
También simbolizan una forma de pensamiento más elevado, una perspectiva sanada. De hecho, Él no sólo elegirá los símbolos que estimulen la corrección de la mente en nosotros, Él también nos hará saber de aquellos símbolos que alienten la corrección de la mente en otros, permitiéndonos, de ese modo, llegar a aquellos otros de forma más efectiva. Y el mero hecho de dejar que Él sea Quien elija los símbolos, es un abandono de nuestros egos, una liberación del pensamiento de auto-suficiencia y, de este modo, un alivio de la culpa y el miedo. Es más, este acto de dejar que Él elija los símbolos del sueño, nos libera de la laboriosa tarea de dirigir el sueño -dirigir nuestras vidas físicas-, concediéndonos más tiempo y energía para Dios.
Sin embargo, esta utilización de símbolos conlleva un peligro inherente, que nos lleva al punto 1): estos símbolos no tienen significado y son ilusorios en sí mismos. El peligro en la utilización de símbolos por parte del Espíritu Santo, es que esto reforzará nuestra creencia de que estos símbolos son reales, de que tienen poder real sobre nosotros y que de ellos depende nuestra compleción. Por ejemplo, cuando nos llega ese cheque inesperado por correo, el peligro está en que veamos ese cheque como algo de valor en sí mismo, en vez de ver un mero símbolo del sueño terrenal del verdadero Amor sin forma de Dios. Sin embargo, el Espíritu Santo es consciente de ese peligro y nos da esos símbolos de tal manera que nosotros entendamos que sólo son símbolos, no el objeto real.
"El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo... Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. El las colmará sin darles ninguna importancia. Lo que Él te provee no conlleva ningún riesgo..." (T-13.VII.12:7-13:3).
En otras palabras, si entendemos la intención del Espíritu Santo, permitiendo entonces que Él nos guíe, cubra nuestras necesidades y orqueste los símbolos del sueño en nuestra vida, no necesitareforzar nuestra creencia en la realidad del mundo o de nuestra particularidad (specialness). Por eso, cuando Wapnick dice que hacerle saber al Espíritu Santo nuestras necesidades es "el máximo de la particularidad (specialness)", yo no estoy totalmente de acuerdo, pues Su ayuda no tiene esa intención, por lo que no tenemos necesidad de interpretarlo así. Por lo tanto, Su ayuda no es necesariamente una bendición "mixta".
Al final, sin embargo, un símbolo es sólo un símbolo, una herramienta de comunicación es sólo una herramienta: "Recuerda, entonces, que ni el signo ni el símbolo se deben confundir con su fuente, pues deben representar algo distinto de ellos mismos" (T-19.IV(C).11:2). Esto es por lo que -tal y como el ala conservadora enfatiza-, el foco en la ayuda específica del Espíritu Santo se aleja según vamos ascendiendo la escalera. Porque el objetivo de los símbolos es conducir, más allá de ellos mismos, al pensamiento que ellos simbolizan. Una vez que los símbolos han llevado a cabo esto, ya no son necesarios. A pesar de todo, todavía los símbolos tendrán algún valor para nosotros mientras permanezcamos en este mundo de símbolos. Por lo tanto, creo que el valor de la ayuda específica del Espíritu Santo no es solamente válido para el tiempo en el que creamos en un cruel Dios dualista. Es válido para todo el tiempo que dure nuestra estancia aquí. Sólo cuando partamos se nos quedará pequeño este valor.
Por otra parte, lo que se nos queda pequeño mucho antes de dejar el sueño, es el centrarnos en los símbolos. Esto significa que ya no pediremos guía específica para resultados y posesiones externas. Eventualmente, comprendemos que no es ahí donde descansa nuestra felicidad, que lo que realmente queremos es la Fuente del símbolo, el Pensamiento tras él; que nuestro verdadero deseo es de Amor de Dios. Esto está expresado bellamente en "The Song of Prayer":
"No puedes, por lo tanto, pedir el eco {la forma, el símbolo}. El regalo es la canción {del Amor de Dios}. Con ella vienen los tonos, la armonía, los ecos, ... pero esto es secundario. En la verdadera oración tú sólo oyes la canción. Todo lo demás son meros añadidos. Tú has buscado en primer lugar el Reino de Dios, y todo lo demás se te ha dado por añadidura" (The Song of Prayer, p.2: S-1.I:3)
Según vamos ascendiendo por la escalera, los símbolos se van volviendo periféricos, incluso inconsecuentes. Todavía nos llegan (como deja bien claro el pasaje anterior). El Espíritu Santo todavía nos guía, cubre nuestras necesidades, nos dice cómo responder a las necesidades de otros, se cuida de las trivialidades por nosotros, va por delante limpiando el camino de obstáculos para nosotros, etc. De hecho, estas cosas suceden más a menudo que nunca, pues hemos dejado nuestras vidas más en Sus manos, habiendo abandonado el pensamiento de auto-suficiencia. Y Sus símbolos todavía tienen algún valor de refuerzo pues, después de todo, todavía vivimos en el mundo de los símbolos. Pero ya no nos preocupan tanto. No los pedimos, no nos ocupamos en ellos, y cuando vienen, son tan naturales y esperados que casi pasan desapercibidos. Sólo son símbolos, simples ecos. Mientras tanto, todo en nosotros está centrado en una cosa, y sólo en una cosa: escuchar la canción, esa "abrumadora canción de honor y amor que Dios derrama sobre tí eternamente en amorosa alabanza de lo que tú eres" (T-24.II.4:5, 4). Y cuando nuestra absorción en esa canción es completa, salimos del mundo de los símbolos totalmente, "y desaparecemos en el Corazón de Dios" (Libro de Ejercicios. LE-pII.15.5:5).

miércoles, 15 de junio de 2011

El corazón y su Inteligencia Innata

Corazón


El corazón, órgano central del individuo, corresponde de manera muy general a la noción de centro. Si Occidente hace de él la sede de los sentimientos, todas las culturas tradicionales localizan ahí por el contrario la inteligencia y la intuición: ocurre quizás que el centro de la personalidad se ha desplazado, de la intelectualidad a la afectividad.
Los hindúes consideran el corazón (hridaya) como Brahmapura, la morada de Brahma. El corazón del creyente, se dice en el islam, es el Trono de Dios. Si, igualmente, en el vocabulario cristiano, se dice que el corazón contiene el Reino de Dios, es que este centro de la individualidad, hacia el cual retorna la persona en su andadura espiritual, representa el estado primordial, y por tanto el lugar de la actividad divina.
El doble movimiento (sístole y diástole) del corazón hace de él también el símbolo del doble movimiento de expansión y reabsorción del universo. Por esta razón el corazón es Prajapati; es Brahma en su función productora, es el origen de los ciclos del tiempo. La luz del espíritu, la de la intuición intelectual, de la revelación, brilla en la caverna del corazón.
La escritura hieroglífica egipcia representa el corazón por un vaso. Y efectivamente el corazón se relaciona con el santo Graal. Hay que destacar también por otro lado que el triángulo invertido, que es una representación del cáliz, es también el símbolo del corazón. La copa que contiene el brebaje de inmortalidad se alcanza necesariamente en “el corazón del mundo”.
El deseo supremo de cada uno es el que formula Parehi d’El-Kab: “Puedes atravesar la eternidad en dulzura de corazón, en los favores del dios que está en ti”. Así el corazón es en nosotros el símbolo mismo de la presencia divina y de la conciencia de semejante presencia.
Los textos irlandeses dicen a veces, para evocar la muerte de un personaje abrumado de tristeza, que “el corazón se rompió en su pecho”. El corazón simboliza manifiestamente el centro de la vida.
En la tradición bíblica, el corazón simboliza el hombre interior, su vida afectiva, la sede de la inteligencia y la sabiduría. El corazón es al hombre interior lo que el cuerpo es al hombre exterior.
El corazón según la Biblia, ocupa un lugar central en la vida espiritual: piensa, decide, esboza proyectos, afirma sus responsabilidades. la memoria y la imaginación remplazan al corazón, así como la vigilancia, de ahí esta frase: “Yo duermo, pero mi corazón vela.”
El corazón está asociado al espíritu y a veces los términos se mezclan debido a sus significaciones idénticas. De ahí las expresiones: “espíritu nuevo y corazón nuevo”, “corazón contrito y espíritu contrito. El corazón está siempre más ligado al espíritu que al alma.
En la tradición islámica, el corazón tampoco se asocia a la afectividad, sino a la contemplación y a la vida espiritual. “Punto de inserción del espíritu en la materia… es lo esencial del hombre, esta oscilación reguladora situada dentro de un trozo de carne. Es el lugar escondido y secreto (sirr) de la conciencia.
Según la psicología musulmana el corazón sugiere los pensamientos más escondidos, más secretos, más auténticos; constituye la base misma de la naturaleza intelectual del hombre. Los místicos se llaman, entre los sufíes, los hombres del corazón.
En las tradiciones modernas el corazón se ha convertido en un símbolo del amor profano, de la caridad en cuanto amor divino, de la amistad y la rectitud.
Guenón ha observado que el corazón tiene la forma de un triángulo invertido. Como los símbolos que toman esta forma, el corazón se referiría “al principio pasivo o femenino de la manifestación universal… mientras que los (símbolos) que son esquematizados por el triángulo derecho corresponden al principio activo o masculino”. En la India, el triángulo invertido es uno de los principales símbolos de la Shakti, elemento femenino del ser, al mismo tiempo que de las aguas primordiales.




Diccionario de los símbolos 


– Jean Chevalier/Alain Gheerbrant

martes, 26 de abril de 2011

Clarissa P.Estés

En respuesta…
Clarissa Pinkola Estés

En respuesta a los lectores que preguntaban por distintos aspectos de mi trabajo y mi vida, hemos ampliado ligeramente algunas secciones de este libro, añadiendo varias anécdotas y aclaraciones y varias notas adicionales, ampliando la conclusión y publicando por primera vez un poema en prosa que formaba parte del manuscrito original. Todo se ha hecho con sumo cuidado y sin alterar la cadencia de la obra.
Tres años después…
Muchos lectores han escrito para manifestar su satisfacción, comunicar noticias de los grupos de lectura que han estudiado Las mujeres que corren con los lobos, dirigir palabras de aliento y preguntar acerca de futuras obras. Han leído cuidadosamente este libro, a menudo más de una vez (1).
Por regla general, me he llevado una sorpresa al descubrir que muchos lectores han captado con toda claridad las raíces espirituales de mi obra a pesar de encontrarse éstas discretamente apuntadas en el subtexto del libro. Agradezco con toda mi alma la aprobación de los lectores, sus amables palabras, sus sensatas percepciones, su gran generosidad, los bonitos regalos entregados en mano y sus numerosos gestos de aliento y protección, tales como incluir mi obra, mi bienestar y el de mi familia y mis seres queridos y a mí misma en sus oraciones cotidianas. Conservo todos estos gestos como un tesoro en mi corazón.
Hace mucho tiempo, pero no muy lejos de aquí..
Trataré de dar respuesta aquí a algunas de las preguntas que los lectores nos han hecho llegar.
Muchos han preguntado cómo se empezó a escribir Las mujeres que corren con los lobos. “Se empezó a escribir mucho antes de que se empezara a escribir.” (2) Empezó naciendo en las insólitas y quijotescas estructuras que El destino me tenía preparadas. Empezó con varias décadas durante las que me sentí empapada de impresionante belleza y vi mucha pérdida de esperanza en las tormentas culturales, sociales y de otro tipo. Empezó como consecuencia de amores y vidas muy duras y amadas. “Se empezó a escribir mucho antes de que se empezara a escribir…” Eso lo puedo afirmar con toda seguridad.
La efectiva redacción a mano empezó en 1971 después de una peregrinación desde el desierto hasta mi casa, donde pedí y recibí la bendición de mis mayores para escribir una obra enraizada en el lenguaje del canto de nuestras raíces espirituales. Todos ellos me hicieron peticiones y promesas de muchas clases que han cumplido al pie de la letra hasta hoy. La más importante de ellas fue “No nos olvides y no olvides aquello por lo que hemos sufrido” (3).
Las mujeres que corren con los lobos es la primera parte de una serie en cinco tomos en la que se incluirán cien cuentos sobre la vida interior. La redacción de las dos mil doscientas páginas de la obra me llevó algo más de veinte años. El propósito del libro es esencialmente el de “despatologizar” la naturaleza instintiva integral y demostrar sus nexos espirituales y esencialmente psíquicos con el mundo natural. La premisa en la que se basa toda mi obra es la de que todos los seres humanos nacen con unas cualidades innatas.
La expresión…
La obra se escribió deliberadamente con una mezcla de la voz erudita de mi preparación como psicoanalista y la voz de las tradiciones del curanderismo y el duro trabajo que son un reflejo de mis orígenes étnicos: todos mis antepasados fueron inmigrantes, de clase obrera baja y católicos. La herencia de mi educación es el ritmo del trabajo y éste es el que me califica en primer lugar y por encima de todo como una poeta.
En su calidad de documento no sólo psicológico sino también espiritual, varias librerías han colocado Las mujeres que corren con los lobos en distintas secciones simultáneamente: psicología, poesía, feminismo y religión. Algunos han dicho que no se puede encasillar en ninguna categoría o que ha inaugurado una nueva categoría. Ignoro si es así, pero, en esencia, yo esperaba que fuera no sólo una obra artística sino también una obra psicológica acerca del espíritu.
Nota del lector…
Las mujeres que corren con los lobos pretende ser una ayuda en la tarea conciente de la individuación. Conviene abordar el libro como una obra contemplativa escrita en veintitantas partes. Cada parte es independiente.
El noventa y nueve por ciento de las cartas recibidas comentan que el lector no sólo leyó la obra sino que se la leyó a un ser querido o la leyó juntamente con éste: la madre a la hija, la nieta a la abuela, el amante a la amante y en los grupos de lectura que se reunían con carácter semanal o mensual. Puesto que no se puede leer en una semana o un mes, la obra se presta al estudio. E invita a la lectora a comparar su vida personal con lo que aquí se propone, a aprobarla o censurarla, acercarla, profundizarla, regresar a ella y verla a través de un proceso de maduración en curso.
Léela despacio. La obra se escribió muy despacio durante un prolongado período de tiempo. Escribía, me apartaba, reflexionaba (4), regresaba y escribía un poco más, volvía a apartarme, reflexionaba un poco más, regresaba y escribía un poco más. La mayoría de la gente lee la obra de la misma manera que fue escrita. Un poco a la vez, apartándose, reflexionando acerca de ella y regresando (5).
Recuerda…
La psicología, en su sentido más antiguo, significa el estudio del alma. Aunque en el último siglo ha habido muy importantes y valiosas aportaciones y habrá todavía más, el mapa de la naturaleza humana en toda su estimable variedad dista mucho de estar completo. La psicología no tiene ciento y tantos años de antigüedad, sino que se remonta a los albores del pasado. Los nombres de los muchos y esforzados hombres y mujeres que contribuyeron a ampliar la ciencia psicológica están debidamente reconocidos. Pero la psicología no empezó ahí. Empezó con cualquier persona y con todas las personas que oyeron una voz más digna de tenerse en cuenta que la suya y se sintieron obligadas a buscar su origen.
Algunos dicen que mi obra constituye “un nuevo campo emergente”.
Debo decir con todo respeto que la esencia de mi obra procede de una tradición muy antigua. Esta clase de obra no encaja fácilmente en la categoría de nada que pueda calificarse de “emergente”. Miles de personas de muchas generaciones de todo el mundo, sobre todo personas ancianas a menudo sin instrucción pero sabias por muchos conceptos, han vigilado y protegido sus exactos y complicados parámetros. Siempre ha estado muy viva y floreciente porque ellas estaban vivas y florecientes y la comparaban con unas formas y unos medios determinados (6).
Una advertencia…
La cuestión de la maduración individual es una tarea a la medida. No se puede trazar ningún rumbo, no se puede decir, “haz esto y después lo otro”. El proceso de cada individuo es único y no se puede codificar con un simple “sigue estos diez sencillos pasos y todo irá bien”. Esta clase de tarea no es fácil y no está al alcance de todo el mundo. Si buscas una curandera, un analista, un terapeuta o un asesor, cerciórate de que proceden de una disciplina con sólidos predecesores y de que saben hacer realmente lo que ellos creen saber hacer. Pide el consejo de tus amigos, parientes y compañeros de trabajo de confianza. Cerciórate de que el profesor que elijas esté debidamente preparado tanto en los métodos como en la ética (7).
La vida ahora…
Suelo escribir y trabajar bajo tierra, pero “hay algunas visiones de vez en cuando”. Sigo viviendo tal como siempre he vivido desde hace muchos años, ardientemente introvertida pero tratando con todas mis fuerzas de estar en el mundo. Sigo trabajando como analista, poeta y escritora y cuidando de mi numerosa familia. Sigo hablando sobre cuestiones sociales, persevero en las grabaciones audiovisuales, pinto, compongo, traduzco, enseño y contribuyo a preparar a jóvenes psicoanalistas. Enseño literatura, escritura, psicología, mito—poesía, vida contemplativa y otras asignaturas como especialista invitada en distintas universidades (8).
A veces la gente me pregunta cuál ha sido el acontecimiento más memorable de los últimos años. Ha habido muchos, desde luego, pero el que más me emocionó fue la alegría de los mayores cuando se publicó esta obra por primera vez, el primer libro de uno de los suyos que jamás se hubiera impreso. Una imagen en particular: cuando mi padre de ochenta y cuatro años vio por primera vez este libro, exclamó en su inglés chapurreado: “¡Un libro, un libro, un libro de verdad! ” Y allí mismo en mi jardín se puso a bailar una antigua danza Csíbraki del viejo país.
La obra…
Como cantadora (guardiana de antiguos cuentos) y mujer perteneciente a dos culturas étnicas, me sería muy difícil no reconocer que los seres humanos son muy distintos desde el punto de vista cultural, psicológico y de otro tipo. Siendo así, me parecería un error pensar que alguna manera determinada es la mejor. Esta obra en particular se ofrece como aportación a lo que se sabe y lo que se necesita en una auténtica psicología femenina que incluya a todos los tipos de mujeres que existen y todos los tipos de vida que llevan.
Mis observaciones y experiencias a lo largo de mis veintitantos años de práctica tanto con hombres como con mujeres me han llevado al convencimiento de que cualquiera que sea el estado, la fase o la estación de la vida, la persona tiene que poseer fuerza psicológica y espiritual para seguir adelante, tanto en los pequeños detalles como contra los vendavales que de vez en cuando se desatan en la vida de cada uno.
La fuerza no se alcanza después de haber subido la escalera o trepado a la montaña y tampoco después de haberlo “conseguido”, sea ello lo que fuere. El fortalecimiento de la persona es esencial para el esfuerzo, sobre todo, antes y durante y también después. Estoy segura de que la atención y la fidelidad a la naturaleza del alma constituye la quintaesencia de la fuerza.
En cualquier momento hay muchas cosas que pueden sembrar el desconcierto en el alma y el espíritu, tratando de destruir las intenciones o ejerciendo presión para que se olviden las preguntas más importantes; preguntas tales como, no sólo cuál es la pragmática de una situación sino también: “¿Dónde está el alma de esta cuestión?” La persona sigue adelante en la vida, gana terreno, enmienda las injusticias y planta cara a los vientos gracias a la fuerza espiritual.
El fortalecimiento tanto con la palabra como con la oración, con distintas clases de contemplación o con cualquier otro medio, procede de un numen, una grandeza presente en el centro de la psique pero más grande que toda la psique. Este numen es totalmente accesible y tiene que ser cuidado y alimentado. Su existencia, cualquiera que sea el nombre que reciba, es un hecho psíquico incontrovertible.
Difícil e intensamente fructífero, eso es lo que percibe en esencia la persona que se encuentra en un proceso de auténtica maduración. Y se nota tanto por dentro como por fuera en la persona que se esfuerza por alcanzarlo. Sabemos muy bien que existe una notable diferencia entre una vida meditadamente profunda y una vida basada en creencias fantasmagóricas. En este viaje hacia el “verdadero hogar”, aunque de vez en cuando retrocedamos para recapitular o medir las cosas desde el lugar de donde vinimos, no retrocedemos para retroceder.
Notas:
1. En mi caso, como en el de muchas otras personas, la comprensión de muchos libros empieza en la relectura.
2. Fragmento de “Commenting Before the Poems”, 1967 C. P. Estés, de La Pasionara, Collected Poems, de próxima publicación en Knopf.
3. En familia, sufrir no significa ser una víctima sino ser valiente y arrojada ante la adversidad. Aunque una persona no pueda modificar por completo una situación o un destino, debe entregarse a ello con todas sus fuerzas a pesar de todo. La palabra “sufrimiento” la utilizo en este sentido.
4. Los escritores que tienen hijos suelen preguntar: “¿ Dónde y cuándo escribió usted?” Muy entrada la noche, antes del amanecer, durante la hora de la siesta, en el autobús, antes de las horas, entre horas, en cualquier lugar y momento y sobre lo que podía.
5. Una pequeña advertencia: debido a que la atención a las cuestiones de la individuación puede provocar una intensificación de los pensamientos y los sentimientos, tenemos que procurar no convertirnos en unos simples coleccionistas de ideas y experiencias y dedicar también una considerable cantidad de tiempo a la tarea de aplicarlos en la vida cotidiana. Mi práctica diaria y la que enseño a otras personas es principalmente la de una contemplativa inmersa en el mundo, con todas las complicaciones que semejante situación lleva aparejadas. Cualquiera que sea el lugar o la manera con que se empiece, hay que insistir en la necesidad de una práctica regular. No es necesario que ésta sea muy larga, pero sí concentrada durante el tiempo que se le dedique, enfocada de la manera más pura posible y, como es natural, ejercitada a diario.
6. Véase la referencia en “Conclusión: El cuento como medicina”.
7. Hay ciertas depresiones, manías y otros trastornos de carácter orgánico, lo cual significa que se deben a una disfunción de alguno de los sistemas físicos del cuerpo. Las cuestiones de carácter orgánico tienen que ser evaluadas por un médico.
8. Los jóvenes que he conocido en las universidades, los seminarios y los centros universitarios están ansiosos por amar este mundo, aprender, enseñar, crear y ayudar. Y, puesto que ellos son el futuro, está claro que el futuro encierra unos tesoros increíbles.

Del Blog  Alwari amanecer salvaje
Gracias

ALWARI….AMANECER SALVAJE…

ALWARI….AMANECER SALVAJE…

martes, 19 de abril de 2011

Semana Santa. Un Curso de Milagros

El significado de la semana santa segun un curso de milagros

I. La Semana Santa

1. Hoy es Domingo de Ramos, la celebración de la victoria y la aceptación de la verdad.  2No nos pasemos esta Semana Santa lamentando la crucifixión del Hijo de Dios, sino celebrando jubi­losamente su liberación. 3Pues la Pascua de Resurrección es el signo de la paz, no del dolor. 4Un Cristo asesinado no tiene sen­tido. 5Pero un Cristo resucitado se convierte en el símbolo de que el Hijo de Dios se ha perdonado a sí mismo, en la señal de que se considera a sí mismo sano e íntegro.

2. Esta semana empieza con ramos y termina con azucenas, el signo puro y santo de que el Hijo de Dios es inocente. 2No permi­tas que ningún signo lúgubre de crucifixión se interponga entre la jornada y su propósito, entre la aceptación de la verdad y su expresión. 3Esta semana celebramos la vida, no la muerte. 4Y honr­amos la perfecta pureza del Hijo de Dios, no sus pecados. 5Hazle a tu hermano la ofrenda de las azucenas, no la de una corona de espinas; el regalo del amor, no el "regalo" del miedo. 6Te encuen­tras a su lado, con espinas en una mano y azucenas en la otra, indeciso con respecto a cuál le vas a dar. 7Únete a mí ahora, des­hazte de las espinas y, en su lugar, ofrécele las azucenas. 8Lo que quiero esta Pascua es el regalo de tu perdón, que tú me concedes y yo te devuelvo. 9No podemos unirnos en la crucifixión ni en la muerte. 10Ni tampoco puede consumarse la resurrección hasta que tu perdón descanse sobre Cristo, junto con el mío.

3. Una semana es poco tiempo, sin embargo, la Semana Santa simboliza la jornada que el Hijo de Dios emprendió. 2Él comenzó con el signó de la victoria, la promesa de la resurrección, la cual ya se le había concedido. 3No dejes que caiga en la tentación de la crucifixión ni que se demore allí. 4Ayúdale a seguir adelante en paz más allá de ella, con la luz de su propia inocencia alum­brando el camino hacia su redención y liberación. 5No le obstru­yas el paso con clavos y espinas cuando su redención está tan cerca. 6Deja, en cambio, que la blancura de tu radiante ofrenda de azucenas lo acelere en su camino hacia la resurrección.

4.         La Pascua no es la celebración del costo del pecado, sino la celebración de su final. 2Si al mirar entre los níveos pétalos de las azucenas que has recibido y ofrecido como tu regalo vislumbras tras el velo la faz de Cristo, estarás contemplando la faz de tu hermano y reconociéndola. 3Yo era un extraño y tú me acogiste, a pesar de que no sabías quién era. 4Mas lo sabrás por razón de tu ofrenda de azucenas. 5En el perdón que le concedes a ese forastero, que aunque es un extraño para ti es tu Amigo  ancestral, reside su liberación y tu redención junto con él. 6La temporada de Pascua es una temporada de júbilo, no de duelo. 7Contempla a tu Amigo resucitado y celebra su santidad junto conmigo. 8Pues la Pascua es la temporada de tu salvación, junto con la mía.



II. La ofrenda de azucenas

1. Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que él las use. 2Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. 3Piensa en las muchas  ofrendas que se le hacen para su deleite, y recuerda que todas ellas se concibieron para que aque­llo que aborreces pareciera hermoso. 4¿Utilizarías eso que aborre­ces para cautivar a tu hermano y atraer su atención? 5Date cuenta de que lo único que le ofreces es una corona de espinas, al no reconocer el cuerpo como lo que es y al tratar de justificar la interpretación que haces de su valor basándote en la aceptación que tu hermano hace de él. 6Aún así, el regalo proclama el poco valor que le concedes a tu hermano, del mismo modo en que el agrado con que él lo acepta refleja el poco valor que él se concede a sí mismo.

2. Si los regalos se han de dar y recibir de verdad, no se pueden dar a través del cuerpo. 2El cuerpo no puede ofrecer ni aceptar nada; tampoco puede dar o quitar nada. 3Sólo la mente puede evaluar, y sólo ella puede decidir lo que quiere recibir y lo que quiere dar. 4Y cada regalo que ofrece depende de lo que ella misma desea. 5La mente engalanará con gran esmero lo que ha elegido como hogar, y lo preparará para que reciba los regalos que ella desea obtener, ofreciéndoselos a aquellos que vengan a dicho hogar, o a aquellos que quiere atraer a él. 6Y allí intercam­biarán sus regalos, ofreciendo y recibiendo lo que sus  mentes hayan juzgado como digno de ellos.

3. Cada regalo es una evaluación tanto del que recibe como del que da. 2No hay nadie que no considere como un altar a sí mismo aquello que ha elegido como su hogar. 3Y no hay nadie que no desee atraer a los devotos de lo que ha depositado allí, haciendo que sea digno de la devoción de éstos.  4Y todo el mundo ha puesto una luz sobre su altar para que otros puedan ver lo que ha depositado en él y lo hagan suyo. 5Este es el valor que le conce­diste a tu hermano y que te concediste a ti mismo. 6Éste es el regalo que le haces a él y que te haces a ti mismo: el veredicto acerca del Hijo de Dios por lo que él es. 7No te olvides de que es a tu salvador a quien le ofreces el regalo. 8Ofrécele espinas y te crucificas a ti mismo. 9Ofrécele azucenas y es a ti mismo a quien liberas.

4.         Tengo gran necesidad de azucenas, pues el Hijo de Dios no me ha perdonado. 2¿Y puedo ofrecerle perdón cuando él me ofrece espinas? 3Pues aquel que le ofrece espinas a alguien está todavía contra mí, mas ¿quién podría ser íntegro sin él? 4Sé su amigo en mi nombre, para que yo pueda ser perdonado y tú puedas ver que el Hijo de Dios goza de plenitud. 5Pero examina primero el altar del hogar que has elegido, y observa lo que allí has depositado para ofrecérmelo a mí. 6Si son espinas cuyas puntas reful­gen en una luz de color sangre, has elegido al cuerpo como hogar y lo que me ofreces es separación. 7Las espinas, no obstante, han desaparecido. 8Examínalas más de cerca ahora y podrás ver que tu altar ya no es lo que era antes.

5. Todavía miras con los ojos del cuerpo, y éstos sólo pueden ver espinas. 2Sin embargo, has pedido ver otra cosa y se te ha conce­dido. 3Aquellos que aceptan el propósito del Espíritu Santo como su propósito comparten asimismo Su visión. 4Y lo que le permite a Él ver irradiar Su propósito desde cada altar es algo tan tuyo como Suyo. 5Él no ve extraños, sino tan sólo amigos entrañables y amorosos. 6Él no ve espinas, sino únicamente azucenas que reful­gen en el dulce resplandor de la paz, la cual irradia su luz sobre todo lo que Él contempla y ama.­

6. Durante estas Pascuas contempla a tu hermano con otros ojos. 2Tú me has perdonado ya. 3Sin embargo, no puedo hacer uso de tu regalo de azucenas, mientras tú no las veas. 4Ni tú puedes hacer uso de lo que yo te he dado mientras no lo compartas. 5La visión del Espíritu Santo no es un regalo nimio ni algo con lo que se juega, por un rato para luego dejarse de lado. 6Presta gran atención a esto, y no creas que es sólo un sueño, una idea pueril con la que entretenerte por un rato, o un juguete con el que juegas de vez en cuando y del que luego te olvidas. 7Pues si eso es lo que crees, eso es lo que será para ti.

7. Gozas ya de la visión que te permite ver más allá de las ilusio­nes. 2Se te ha concedido para que no veas espinas, ni extraños, ni ningún obstáculo a la paz. 3El temor a Dios ya no significa nada para ti. 4¿Quién temería enfrentarse a las ilusiones, sabiendo que su salvador está a su lado? 5Con él a tú lado tú visión se ha con­vertido en el poder más grande que Dios Mismo puede conceder para desvanecer las ilusiones, 6pues lo que Dios le dio al Espíritu Santo, tú lo has recibido. 7El Hijo de Dios cuenta contigo para su liberación. 8Pues tú has pedido -y se te ha concedido- la fortaleza para poder enfrentarte a este último obstáculo, y no ver cla­vos ni espinas que crucifiquen al Hijo de Dios y lo coronen como rey de la muerte.

8. El hogar que has elegido está al otro lado, más allá del velo. 2Ha sido cuidadosamente preparado para ti y ahora está listo para recibirte. 3No lo verás con los ojos del cuerpo. 4Sin embargo, ya dispones de todo cuanto puedas necesitar. 5Tu hogar te ha estado llamando desde los orígenes del tiempo y nunca has sido com­pletamente sordo a su llamada. 6Oías, pero no sabías cómo mirar, ni hacia dónde. 7Pero ahora sabes. 8El conocimiento se encuentra en ti, presto a ser revelado y liberado de todo el terror que lo mantenía oculto. 9En el amor no hay cabida para el miedo. 10El himno de la Pascua es el grato estribillo que dice que al Hijo de Dios nunca se le crucificó. 11Alcemos juntos la mirada, no con miedo, sino con fe. 12Y no tendremos miedo, pues no veremos ninguna ilusión, sino una senda que conduce a las puertas del Cielo, el hogar que compartimos en un estado de quietud y donde moramos dulcemente y en paz como uno solo.

9. ¿No te gustaría que tu santo hermano te condujese hasta allí? 2Su inocencia alumbrará tú camino, ofreciéndote su luz guiadora y absoluta protección, y refulgiendo desde el santo altar en su interior donde tú depositaste las azucenas del perdón. 3Permite que sea él quien te salve de tus ilusiones, y contémplalo con la nueva visión que ve las azucenas y te brinda felicidad. 4Iremos más allá del velo del temor, alumbrándonos mutuamente el camino. 5La santidad que nos guía se encuentra dentro de noso­tros, al igual que nuestro hogar. 6De este modo hallaremos lo que Aquel que nos guía dispuso que hallásemos.

10.     Este es el camino que conduce al Cielo y a la paz de la Pascua, donde nos unimos en gozosa conciencia de que el Hijo de Dios se ha liberado del pasado y ha despertado al presente. 2Ahora es libre, y su comunión con todo lo que se encuentra dentro de él es ilimitada. 3Ahora las azucenas de su inocencia no se ven manci­lladas por la culpabilidad, pues están perfectamente resguarda­das del frío estremecimiento del miedo, así como de la perniciosa influencia del pecado. 4Tu regalo lo ha salvado de las espinas y de los clavos, y su vigoroso brazo está ahora libre para condu­cirte a salvo a través de ellos hasta el otro lado. 5Camina con él ahora lleno de regocijo, pues el que te salva de las ilusiones ha venido a tu encuentro para llevarte consigo a casa.

11.     He aquí tu salvador y amigo, a quien tu visión ha liberado de la crucifixión, libre ahora para conducirte allí donde él anhela estar. 2Él no te abandonará, ni dejará a su salvador a merced del dolor. 3Y gustosamente caminaréis juntos por la senda de la ino­cencia, cantando según contempláis las puertas del Cielo abiertas de par en par y reconocéis el hogar que os llamó. 4Concédele a tu hermano libertad y fortaleza para que pueda llegar hasta allí. 5Y ven ante su santo altar, donde la fortaleza y la libertad te aguar­dan para que ofrezcas y recibas la radiante conciencia que te con­duce a tu hogar. 6La lámpara está encendida en ti para que le des luz a tu hermano. 7Y las mismas manos que se la dieron a tu hermano, te conducirán más allá del miedo al amor.