La Hermandad de las Flores

A todos los corazones que laten en unidad perfecta con la creación infinita...
Para todas las Mujeres de Milagros que nos unimos en una Hermandad de sabiduría para despertar a la Mente Pura a través de la inteligencia innata del corazón!
Bienvenidas y bienvenidos!!!



El jardín encantado

El jardín encantado
Este es un espacio para difundir los principios espirituales y filosoficos de Edwuard Bach y de Un Curso de Milagros. También por este medio es mi intención compartir la nueva medicina que despierta a la Mente Pura en el espacio sagrado de tu corazón:Milagros El Sendero de la Belleza.

viernes, 21 de enero de 2011

Metta y perdón.La morada celestial.

~ Meditación de amor universal
 
Metta (maitri en sánscrito) se puede traducir del pali como amable, amigo o bondad amorosa. Cultivar la bondad amorosa es una parte fundamental para otras prácticas como la concentración, conciencia, ecuanimidad e indagación. Indicado tradicionalmente para liberar del miedo a los que han atravesado junglas y dormido en cuevas, la práctica de metta es un antídoto para la negatividad, provocada tanto por el odio, la ira, la inseguridad o la resistencia al cambio. Practicando metta asiduamente podremos dormir más fácilmente, tener sueños dulces, sentirnos protegidos del peligro, tener un rostro más radiante, una mente más serena y una muerte menos confusa.
~ Cómo se practica
La práctica formal de metta hace resurgir el poder de la intención, la capacidad de la mente para dirigirse en una dirección específica. Metta se practica repitiendo en silencio palabras y expresiones de amor hacia uno mismo y los demás. No es importante sentir nada en especial, sino conectarse una y otra vez con el significado de las palabras. Una vez conocidos los métodos, se puede experimentar con algo más que con palabras, como por ejemplo visualizaciones o la simple sensación de amar.
Empieza poniéndote lo más cómodo posible. Si normalmente te sientas en el suelo, trata de hacerlo en una silla o apóyate en la pared. Respira y empieza a sentir el cuerpo, el corazón y la mente tal y como están en esos momentos. A algunas personas les ayuda centrar su atención en el pecho y respirar a través del corazón.
~ Perdón
Empezar ofreciendo perdón a veces nos puede ayudar a dejar espacio para metta. Repite en silencio algo parecido a:
Si he causado a alguien daño, intencionadamente o sin querer, les pido perdón.
Si alguna persona me ha hecho daño, intencionadamente o sin querer, le perdono. (Algunas personas se sienten más cómodas diciendo "Ofrezco paz").
Si me he causado algún daño, intencionadamente o sin querer, me perdono a mí mismo.
~ Amarse a uno mismo
La forma tradicional de cultivar metta empieza por uno mismo. Buda dijo: “Puedes buscar por todo el universo a alguien que merezca tu amor y afecto más que ti mismo y no la encontrarás. Tú, más que nadie en todo el universo, te mereces tu amor y afecto”.
Empieza la práctica averiguando tus deseos más profundos. Tómate el tiempo necesario para encontrar las palabras que expresen dos, tres o cuatro de tus deseos más profundos. Algunas de las frases más utilizadas son: "Ojalá que tenga seguridad. Ojalá que me libre del sufrimiento. Ojalá que sea feliz." También se pueden utilizar palabras sencillas como "paz," "amor," o "liberación".
Conecta con el significado, repite las palabras lentamente, si lo deseas, acompañando a la respiración, durante al menos 5-10 minutos. No te apresures, siente como si tuvieras todo el tiempo del mundo. Cuando encuentres las palabras adecuadas, mantenlas a lo largo de toda la meditación.
A veces te puedes centrar en el amor bondadoso o en el amor hacia ti mismo, durante todo el período de meditación. Sin embargo, para algunas personas es más fácil ofrecer auto-aceptación que amor: "Quiero aceptarme completamente. Quiero aceptarme tal y como soy". O visualizar a alguien que te ha ayudado, con el que no tienes ninguna tensión e imaginarte que esa persona te manda todo su amor.
~ Tres formas de ampliar hacia quién lo diriges
Después de dirigir metta hacia uno mismo, puedes continuar con una de estas tres formas.
1.- Círculos cada vez más amplios
Siente la vida en el espacio alrededor de ti, incluyéndote a ti. Extiende lo que deseas para ti a todos los seres vivientes, mosquitos, palomas, árboles, seres humanos, hormigas y tu persona. Visualiza o imagínate el espacio entero, o todos los individuos en el espacio al mismo tiempo.
Durante varios minutos o más, ofrece tu amor bondadoso a todos los seres vivos en la sala, habitación, jardín, o campo. Por ejemplo: "De la misma forma que deseo mi liberación, ojalá que todos los seres de la sala puedan alcanzar esa liberación", "Ojalá todos los seres de la sala sean felices".
O: "Ojalá todos podamos alcanzar la liberación...."
Al cabo de varios minutos, amplia el área de influencia y ofrece tu amor a todos los que rodean el ashram, o a todo el vecindario o al ecosistema.
Amplía el área de influencia de tu conciencia gradualmente, a la ciudad, a la provincia, al país, al planeta y al universo. Si lo prefieres, en vez de imaginarte fronteras políticas como las de los países, visualiza las “fronteras” naturales de bosques, ríos, montañas, llanuras y del continente o isla donde estés.
2.- En cada dirección
Una segunda forma de practicar metta se menciona con frecuencia en los textos antiguos. Una vez pasando algún tiempo dirigiendo el amor hacia ti mismo, puedes empezar a enviarlo a todos los seres en todas las direcciones, una detrás de otra: norte, sur, este, oeste, hacia arriba y hacia abajo.
Visualiza o imagina que todos los seres al norte están recibiendo tu amistad y repite, "Ojalá todos los seres del norte se liberen." Por último, deja que esa intención de amor se extienda en todas las direcciones.
3.- Individuos
 
Una tercera forma de practicar metta es centrarte en determinadas personas, empezando normalmente por uno mismo. A la segunda persona se le denomina benefactor, alguien que te haya ayudado, a quien ames o respetes –preferiblemente alguien que esté vivo, y con quien no tengas ninguna relación sexual. Puede ser un facilitador o facilitadora, amigo, o alguien como el Dalai Lama a quien es posible que no conozcas bien.
 
La tercera persona que puede recibir tus deseos es una persona sobre la que no tengas ningún sentimiento, ni a favor, ni en contra. Es difícil imaginarse a una persona así, ya que siempre sacamos conclusiones en el mismo momento en que conocemos a alguien. Piensa en un conductor de autobús, alguien que hayas visto caminar por la calle, o un dependiente de una tienda. La cuarta persona es alguien con la que tengas cierta tensión. Si te resulta difícil enviarle buenos deseos a esa cuarta persona, vuelve un paso atrás durante un rato.
Con cada persona, visualiza o imagínate a esa persona, mientras conectas con el significado de las palabras que hayas elegido.

~ Creatividad
Una vez te sientas cómodo con las formas de practicar metta sugeridas, puedes ser más creativo y encontrar tu propia forma.
Puedes empezar con lo que te resulte más fácil y poco a poco ir hacia las cosas que te resulten más difíciles. Por ejemplo, si te resulta difícil enviarte amor a ti mismo, puedes empezar por un benefactor o amigo. Si mientras estás enviando tu amor a un grupo grande de personas te distraes, vuelve a un grupo más reducido durante un rato.
Metta tiene un poder sanador que puede ir más allá de tus expectativas. Cada vez que practiques, vete al límite de lo que resulta cómodo para ti y observa lo que ocurre.


Brahma Vihar
Lugares de descanso infinitos
Moradas sublimes
Estados de mente ilimitados


1) Amor universal ~ Metta
El enemigo más próximo es el deseo; el más alejado el odio.
“Ojalá te liberes del peligro y el miedo.
Ojalá encuentres la paz, la felicidad y te liberes del sufrimiento.
Ojalá puedas vivir con tranquilidad”.

2) Compasión ~ Karuna
El enemigo más próximo es la pena; el más alejado la crueldad.
“Me preocupo por tu sufrimiento.”
Otras frases son similares a Metta.

3) Gozosa alegría ~ Mudita
El enemigo más próximo es la exuberancia; el más alejado la envidia.
“Ojalá la felicidad y la alegría nunca te abandonen.
Ojalá tu buena fortuna aumente cada vez más”.

4) Ecuanimidad ~ Uppekha
El enemigo más próximo es la indiferencia; el más alejado es la agitación, el desasosiego, etc.
“Te deseo felicidad pero no puedo escoger por ti.
Cuidaré de ti, pero no puedo evitar que sufras.
Ojalá permanezcamos impasibles a los cambios.
Ojalá seamos capaces de aceptar las cosas como son.
Todos los seres son responsables de sus acciones. Su felicidad o sufrimiento depende de sus acciones, no de mis deseos”.
de Open Dharma gracias!!

martes, 18 de enero de 2011

Grupos Vivenciales de Un Curso de Milagros

Grupos vivenciales de Un Curso de Milagros.
Creando una nueva conciencia vincular a través de la inteligencia innata del corazón.
 

Creadas para más...

A través de UCDM podemos encontrar hermosas y efectivas herramientas para desarrollar la confianza, la autoestima y encontrar la motivación esencial para sanar la vida.
Mujeres de Milagros para vos.



Te espero!

 Número de contacto: 4 543 6456

jueves, 13 de enero de 2011

El misterio Femenino de la Creación

 Recuperar el misterio femenino de la creación

„Entonces la creación reconoció a su Creador en sus
propias formas y apariencias. Pues, al principio, cuando
Dios dijo: „¡Hágase!“ y así aconteció, el instrumento y la
Matriz de la creación fue el Amor, dado que toda la
creación se configuró a través de Ella,
como en un abrir y cerrar de ojos."

EL ESPÍRITU SANTO COMO SAPIENTIA
SANTA HILDEGARD VON BINGEN
El retorno de lo femenino y el alma del mundo
Llewellyn Vaughan-Lee


LA MATRIZ DE LA CREACIÓN
Lo femenino es la matriz de la creación. Esta verdad es algo profundo y elemental, y toda mujer la conoce desde las células de su cuerpo, desde la profundidad de su instinto. La vida surge de la substancia de su propio cuerpo. Las mujeres pueden concebir y dar a luz, ser partícipes del mayor misterio, que es traer un alma al mundo. Y, no obstante, nos hemos olvidado, o se nos ha privado, de la profundidad de este misterio, de cómo la luz divina del alma crea un cuerpo en el seno de la mujer, y de cómo las mujeres participan en este misterio, entregando su propia sangre, su propio cuerpo, a aquello que va a nacer. El enfoque de nuestra cultura en un Dios incorpóreo, trascendente, ha dejado a las mujeres despojadas, negándoles el carácter sagrado de este sencillo misterio de amor divino.
De lo que no nos damos cuenta es de que esta negación patriarcal no sólo afecta a todas las mujeres, sino también a la vida misma. Cuando negamos el misterio divino de lo femenino, también le estamos negando algo fundamental a la vida. Estamos separando la vida de su núcleo sagrado, de la matriz que alimenta a toda la creación. Separamos nuestro mundo de la única fuente que puede sanarlo, alimentarlo y transformarlo. La misma fuente sagrada que nos dio la vida a cada uno de nosotros es necesaria para darle significado a nuestras vidas, para alimentarlas con lo que es verdadero, y para revelarnos el misterio, el propósito divino de estar vivos.
Dado que la humanidad desempeña una función central en la totalidad de la creación, lo que nos negamos a nosotros mismos, se lo negamos a todo lo que está vivo. Negándole a lo femenino su poder y propósito sagrados, hemos empobrecido la vida de un modo que no entendemos. Le hemos negado a la vida la fuente sagrada de significado y designio divinos, que las sacerdotisas de la antigüedad conocían. Quizá pensemos que sus ritos de fertilidad y otras ceremonias se debían tan sólo a la necesidad de procreación o de conseguir una buena cosecha. En nuestra cultura contemporánea no podemos entender hasta qué punto se expresaba a través de ellos un misterio más profundo, que conectaba conscientemente a la vida con su fuente de origen de los mundos interiores, una fuente que sustentaba la totalidad de la vida como una encarnación de lo divino, permitiendo que el milagro de lo divino estuviera presente en cada momento.
Atrás ha quedado la época de las sacerdotisas, de sus templos y ceremonias, y dado que la sabiduría de lo femenino no ha sido documentada por escrito, sino transmitida de forma oral (logos es un principio masculino), se han perdido sus conocimientos sagrados. No podemos hacer volver el pasado, pero podemos dar testimonio de un mundo en el que ella no está presente, un mundo en el que explotamos por codicia y afán de poder, en el que violamos y contaminamos sin ninguna consideración. Entonces podremos emprender la labor de darle la bienvenida a la naturaleza femenina, de reconectarnos con lo divino que se encuentra en el núcleo de la creación, y aprender de nuevo a trabajar con los principios sagrados de la vida. Sin la intercesión de la deidad femenina, permaneceremos en este terreno física y espiritualmente estéril que hemos creado, dejándoles como legado a nuestros hijos un mundo enfermo y profanado.
La opción es sencilla. ¿Podemos recordar la totalidad que se encuentra en nuestro interior, la totalidad que une el espíritu y la materia? ¿O vamos a seguir por el camino que ha abandonado a la deidad femenina, que ha separado a las mujeres de su sabiduría y poder sagrados? Si nos decidimos por la primera opción, podremos comenzar a recuperar el mundo, no con planes masculinos, sino con la sabiduría de lo femenino, la sabiduría que forma parte de la vida misma. Si nos decidimos por la segunda, quizá logremos llegar a alguna solución superficial con las nuevas tecnologías. Quizá combatamos el recalentamiento global y la polución con planes científicos, pero no habrá un cambio verdadero. Un mundo que no está conectado con su alma, no puede sanarse. Sin la participación de la deidad femenina, nada nuevo puede nacer.
RECUPERAR SU SABIDURÍA SAGRADA
Si la sabiduría de lo sagrado femenino se ha perdido, ¿cómo podemos saber lo que tenemos que hacer? Parte de la sabiduría de la naturaleza femenina es esperar, escuchar, ser receptiva. Una mujer no sabe conscientemente cómo hacer que llegue la luz de un alma a su seno, y cómo ayudar al alma para que forme un cuerpo. Y, sin embargo, este misterio tiene lugar dentro de ella. Tampoco sabe conscientemente cómo alimentar esta luz con su propia luz, ni cómo ofrecer su sangre para que el cuerpo crezca. La mujer es el misterio de la luz que nace en la materia, y su embarazo es una fase receptiva, de espera, en la que escucha y siente lo que está ocurriendo en su interior. Ella y la Gran Madre son un mismo ser y, si escucha con atención, percibirá en su interior los conocimientos que requiere.
Quizá hayamos abandonado esta simple sabiduría femenina del escuchar y, en esta época, en que la información nos inunda con tantas palabras, es fácil subestimar el conocimiento instintivo que proviene de nuestro espacio interior. Sin embargo, los principios sagrados de la vida nunca se han escrito: forman parte del ritmo del corazón, del ritmo de la respiración y del fluir de la sangre. Están vivos como la lluvia y los ríos, como el crecer y el menguar de la luna. Si aprendemos a escuchar, descubriremos que la vida, la Gran Madre, está hablándonos, comunicándonos lo que debemos saber. Vivimos en una época en la que el mundo está muriendo, a la espera de renacer, y el caudal de palabras recogido en nuestras bibliotecas y en Internet no nos dará una respuesta a cómo debemos actuar. Sin embargo, la naturaleza femenina sí puede compartir con nosotros sus secretos, decirnos cómo hemos de ser, cómo asistirla en el momento en que vuelve a nacer. Y, como somos sus hijos, ella podrá hablarnos a cada uno de nosotros, siempre que tengamos la humildad de escucharla.
¿Cómo podemos escuchar lo que desconocemos? ¿Cómo podemos recuperar lo que perdimos hace ya tanto tiempo? Cada momento es nuevo. El momento presente no es simplemente una progresión de los momentos pasados, sino que está, a su manera, vivo, es completo y perfecto. Es el momento lo que requiere de nuestra atención. Sólo en el momento podemos estar plenamente despiertos y responder a la necesidad real. Sólo en el momento presente podemos estar completamente atentos. Sólo en el momento presente puede manifestarse lo divino en la existencia. Los hombres podrán planificar las cosas, pero una madre atenta a sus hijos sabe lo que es realmente necesario en cada instante. Siente en su cuerpo la interconexión de todo lo vivo de una forma velada para lo masculino. Ella sabe que no se pueden hacer planes, puesto que existen muchas variables, pero sí se puede reaccionar con la sabiduría que incluye el todo y todas sus interconexiones. La deidad femenina nos pide que estemos presentes en la vida en su totalidad, sin juicios ni planes. Entonces podrá hablarnos, revelarnos el misterio de su renacer.
Como se trata de un nacimiento, lo femenino debe estar presente, no sólo como una idea, sino como una presencia viva en nosotros, en el interior de los hombres y de las mujeres ya que, aunque las mujeres encarnen más plenamente la deidad femenina, Ella comparte también parte de su secreto con los hombres, del mismo modo que un hijo lleva en sí parte de su madre de una forma que queda velada para sus hijas. Sin embargo, vivir la naturaleza femenina es algo que casi hemos olvidado: nuestra cultura patriarcal ha negado su poder y verdadera sabiduría, la ha esterilizado del mismo modo que la ha separado de su magia, que forma parte del ritmo de la creación. Pero la necesitamos, más de lo que nos atrevemos a reconocer.
En cualquier caso, si queremos entrar plenamente en contacto con la deidad femenina, el principio creativo de la vida, hemos de estar preparados para encontrarnos con su rabia, con el dolor que proviene del abuso que ha sufrido. Durante siglos, nuestra cultura masculina ha reprimido su poder natural, ha quemado sus templos, dado muerte a sus sacerdotisas. El patriarcado, con su afán de dominio y su miedo a lo femenino, a lo que no puede comprender o controlar, no sólo la ha descuidado, sino que la ha torturado y destruido deliberadamente. No sólo la ha violado, sino que ha rasgado la mismísima estructura de la vida, la totalidad primaria de la cual ella siempre ha tenido la custodia. Y la naturaleza femenina está furiosa, aunque su rabia haya sido reprimida junto con su magia.
Darle la bienvenida a lo femenino es reconocer y aceptar su dolor y su rabia, y el papel que hemos desempeñado en su profanación. Las mujeres también han actuado en connivencia con lo masculino, han negado su propio poder y magia naturales y, en su lugar, han aceptado valores y formas de pensar masculinos. Han traicionado a su propio yo más profundo. Sin embargo, hemos de tener cuidado de no quedar atrapados en esta oscuridad, en las dinámicas del abuso, en la rabia y la traición.
Las mujeres se identifican fácilmente con el sufrimiento de lo femenino y con el trato que recibe de lo masculino, y proyectan su propio dolor y rabia en los hombres. Entonces quedamos todavía más enredados en la red que nos niega cualquier transformación. Si nos identificamos con el dolor de lo femenino, nos convertimos fácilmente en agentes de su rabia, en lugar de llegar a lo más profundo del misterio del sufrimiento, a la luz siempre oculta en la oscuridad. Ya que, en las profundidades de lo femenino, se encuentra el conocimiento profundo de que el abuso también forma parte del ciclo de la creación. La Gran Madre encarna una totalidad que contiene incluso la negación de Sí misma, y necesitamos Su totalidad, si es que queremos sobrevivir y renacer.
La transformación verdadera, como cualquier nacimiento, requiere de la oscuridad tanto como de la luz. Sabemos que se ha abusado de lo femenino y que se sigue abusando, así como se continúa contaminando el planeta. Pero la mujer que ha experimentado el dolor de un parto, que sabe que la sangre forma parte de él, está iniciada en la oscuridad; conoce los ciclos de la creación de un modo oculto para lo masculino. Es necesario que la mujer se entregue y entregue su sabiduría al proceso actual de muerte y renacimiento, y honre así el dolor que ha sufrido. Descubrirá entonces que su magia y poder habrán renacido de una nueva forma, que se los habrán devuelto de una manera en la que ya no podrán ser contaminados por lo masculino y su afán de poder. Sin embargo, sin su total participación, existe el peligro de que el niño nazca muerto; en ese caso, este ciclo presente de creación no llevaría a cabo su potencial.
Primero hemos de reconocer el sufrimiento de la naturaleza femenina, de la Tierra en sí misma, o de otro modo la luz que se encuentra en el interior de lo femenino permanecerá oculta para nosotros. Debemos pagar el precio por nuestro deseo de dominar la naturaleza, por nuestros actos de arrogancia desmedida. No estamos separados de la vida, del viento y del clima. Somos parte de la creación y debemos disculparnos ante ella, asumir la responsabilidad de nuestra actitud y de nuestros actos. Hemos de entrar conscientemente en la próxima era, reconociendo nuestros errores. Sólo entonces podremos honrarla y escucharla plenamente. Sin embargo, todavía existe la posibilidad de que no demos este paso. De que, como niños obstinados, no reconozcamos el dolor que le hemos infligido a nuestra madre, y no recuperemos la totalidad que ella encarna. Entonces permaneceremos en la oscuridad que está comenzando a devorar nuestras almas: las promesas vanas del materialismo, el mundo fracturado del fanatismo. Dar un paso a la madurez siempre implica reconocer nuestros errores, el mal que hemos causado.
DAR A LUZ A NUESTRA PROPIA TOTALIDAD
Entrar en la matriz de lo femenino, honrar algo tan sagrado y simple como la sabiduría de la vida, es un verdadero reto. Sin embargo, dado que nos encontramos al borde del abismo de una crisis global, requerimos de esta sabiduría más de lo que nos imaginamos. ¿Cuántas veces ha estado este mundo al borde de la extinción? ¿Cuántas veces, en sus millones de años de existencia, se ha encontrado ante un desastre? En el momento actual hemos creado nuestro propio desastre a partir de nuestra ignorancia y codicia, y el primer paso es pedirle ayuda a nuestra madre y escuchar su sabiduría. Entonces veremos que nos encontramos en un entorno muy diferente del que nos imaginamos actualmente. Descubriremos que están teniendo lugar cambios en las profundidades de la creación, de los cuales formamos parte, y que la contaminación y el dolor que hemos causado son parte de un ciclo de vida que implica su propia destrucción aparente. No estamos aislados, ni siquiera cuando nos equivocamos. Formamos parte de la creación en su totalidad, aunque hayamos negado el todo. En nuestra arrogancia desmedida nos hemos separado de la vida y, sin embargo, jamás podremos estar separados. Esto es sólo una ilusión del pensamiento masculino. La separación no existe. Es sólo un mito creado por el ego.
Todas las cosas forman parte del todo, las equivocaciones y los desastres incluidos. Una vez que recobremos esta simple conciencia, descubriremos que están teniendo lugar cambios que requieren de nuestra participación, que necesitan que estemos presentes. Veremos que el eje de la creación se está desplazando, que algo está naciendo y se está manifestando de una nueva forma. Estamos renaciendo, no en el sentido de algo separado, sino como un todo completo. No disponemos de imágenes provenientes de nuestra conciencia masculina que nos permitan imaginarnos cómo sería, pero eso no quiere decir que no esté ocurriendo. Hay algo en nuestro interior que sabe que la era presente ya ha pasado, que la época de la separación está llegando a su fin. Actualmente, lo sentimos más claramente en su aspecto negativo, en la percepción de que las imágenes de la vida ya no nos sustentan, que el consumismo está matando a nuestra alma y al planeta. Y, sin embargo, existe algo justo detrás del horizonte, como un amanecer que podemos presentir, aunque no lo podamos ver.
Y este amanecer porta una luz, y esta luz nos está llamando, llamando a nuestras almas, aunque aún no llame a nuestras mentes. Y nos pide que le demos la bienvenida, que le demos vida. Y si nos atrevemos a hacerlo, a darle el "sí" a este amanecer, descubriremos que esta luz se encuentra dentro de nosotros, y que algo está cobrando vida en el interior de cada uno de nosotros. Formamos parte de un misterio compartido: somos la luz oculta en la materia que está siendo despertada.
Durante demasiados siglos hemos permanecido atrapados en el mito de la separación, hasta que nos hemos quedado aislados los unos de los otros y de las energías de la creación que nos sustentan. Pero ahora hay una luz creciente que porta el conocimiento de la unidad, la unidad que cobra vida a través del sello divino. Esto es lo que se nos está devolviendo. Esta es la luz que está despertando. La luz de la unidad es un reflejo de la unidad divina de la vida, y cada uno de nosotros es una expresión directa de esta unidad. Y esta unidad no es una idea metafísica, sino algo muy simple y ordinario. Se encuentra en cada respiración, en el batir de alas de cada mariposa, en cualquier trozo de basura de las calles urbanas. Esta unidad es vida, una vida que ya no se experimenta únicamente a través de la visión fragmentada del ego, sino que se reconoce desde el corazón, se siente en el alma. Esta unidad es el latir del corazón de la vida. Es el reconocimiento de la creación hacia su Creador. En esta unidad la vida se celebra a sí misma y celebra su origen divino.
La naturaleza femenina conoce esta unidad. La siente en su cuerpo, en su sabiduría instintiva. Conoce su interconexión del mismo modo que sabe cómo alimentar a sus propios hijos. Y, sin embargo, hasta ahora, esta sabiduría no ha portado la luz brillante de la conciencia masculina. Se ha mantenido oculta con ella, en la oscuridad de su yo instintivo. Y parte de su dolor ha sido que no ha sabido cómo usar su sabiduría en el mundo racional y científico en que vivimos. En lugar de valorar su propia sabiduría, ha jugado los juegos de lo masculino, imitando su forma de pensar, dejando a un lado su conocimiento de cómo todo está interrelacionado y su capacidad de percepción innata para captar los esquemas inmanentes a la creación.
Ha llegado la hora de que esta sabiduría de lo femenino se combine con la conciencia masculina, de manera que esta nueva forma de entender la totalidad de la vida se pueda utilizar para ayudarnos a sanar nuestro mundo. Las soluciones científicas de las que disponemos en la actualidad proceden de los instrumentos masculinos de análisis, precisamente del mismo concepto mental, basado en la separación, que ha causado los problemas. No podemos permitirnos el lujo de aislarnos una vez más del todo, y el hecho de que nuestros problemas sean globales lo ilustra. El calentamiento global no es tan sólo una imagen científica o un concepto, sino que es una realidad dramática. Combinando la sabiduría masculina con la femenina podemos llegar a entender las relaciones existentes entre las partes y el todo y, si escuchamos, podremos oír que la vida nos está explicando cómo corregir este desequilibrio.
Existe una luz en la vida, conocida entre los alquimistas como lumen naturae, que puede hablarnos, que puede hablar a la luz de nuestra conciencia. Existe un diálogo primario de luz a luz, conocido por todas las sanadoras y sanadores, que tiene lugar cuando escuchan al cuerpo de sus pacientes y le permiten comunicarse con ellos: permiten que su luz le hable a la luz que se encuentra dentro de ellos. A través de este diálogo de luz saben dónde tienen que colocar las manos, qué hierbas se requieren, qué puntos se deben presionar. A esta comunicación directa se añaden los conocimientos de sanación que hayan adquirido, lo cual da lugar a una alquimia capaz de redespertar la energía del paciente, de resintonizar el cuerpo con el alma. Así se producen las sanaciones verdaderas, y lo que es válido para un individuo, lo es también para el mundo, excepto que en este caso somos las dos cosas: pacientes y sanadores. Las heridas del mundo y su desequilibrio son nuestras heridas y nuestro desequilibrio, y disponemos en nuestro interior de la sabiduría y del entendimiento necesarios para volver a equilibrarnos a nosotros y al mundo. Esto forma parte del misterio de la totalidad de la vida.
Lo femenino nos puede ayudar a entender cómo todas las diferentes partes de la vida están relacionadas las unas con las otras, a comprender cuáles son sus esquemas de relación, las interconexiones que nutren la vida. La naturaleza femenina puede ayudarnos a reconocer conscientemente lo que ella sabe instintivamente: que todo es parte de un todo vivo, orgánico, en el cual las partes de la creación se comunican las unas con las otras, y que cada célula de la creación expresa el todo de un modo único. El conocimiento de la totalidad orgánica de la vida proviene de la sabiduría instintiva de lo femenino, pero, si se combina con la conciencia masculina, entonces se puede comunicar en palabras, no sólo en sentimientos. Podemos combinar los conocimientos procedentes de la mente y de los sentidos con la sabiduría interior. De este modo, podremos recibir un proyecto para el planeta que nos permita vivir en armonía creativa con todo lo vivo.
LA NUEVA MAGIA PRESENTE
¿Qué significa recuperar lo femenino? Significa honrar la conexión sagrada, presente en cada instante, que tenemos con la vida. Significa comprender que la vida es un todo y comenzar a reconocer las interconexiones que configuran la red de la vida. Significa comprender que cada cosa, cada acto, incluso cada pensamiento, afecta al todo. Y también significa que le permitamos a la vida que nos hable. Somos bombardeados continuamente por tal cantidad de impresiones provenientes de los medios de comunicación y de los anuncios, que no es fácil escuchar la simple voz de la vida misma. Sin embargo, está presente, incluso en el espejismo de nuestros miedos y deseos, de nuestras ansiedades y expectativas. Y la vida está esperando que la escuchemos: tan sólo requiere de nuestra presencia y de nuestra atención. Está intentando comunicarnos los secretos de la creación, de modo que podamos participar en el milagro de lo que está naciendo.
Hemos sido exiliados de nuestro propio hogar, nos han vendido un páramo inhóspito, repleto de fantasías sin alma. Es hora de regresar a casa, de reclamar lo que es nuestro, la vida sagrada de la que formamos parte. Eso es lo que nos está esperando, y sus signos ya están apareciendo a nuestro alrededor. No sólo se encuentran en nuestra insatisfacción, en la sensación de que hemos sido explotados y de que nos han mentido. Se encuentran en una cualidad mágica que está comenzando a aflorar, como el batir de alas de los ángeles, que no podemos ver, pero sí sentir. Nos están recordando lo que realmente somos, la presencia divina que existe en nuestro interior y en la vida. Anhelamos esta magia, una vida que una los mundos interiores y exteriores. Y eso otro ya está presente entre nosotros de formas que no esperamos. Tan sólo hemos de estar abiertos y ser receptivos, decir "sí" a lo que no podemos ver o tocar, pero sí sentir y darle una respuesta. Y para cada uno de nosotros este encuentro de los mundos será diferente, único, porque cada uno es diferente, único. Es lo sagrado inmanente a la vida que nos habla en su propio lenguaje. Quizá al jardinero le hable a través de la magia de las plantas, a la madre mediante algo inesperado en el modo de ser de sus hijos - siempre es algo que percibimos, pero que aún no conocemos - el cumplimiento de una promesa que sabemos que llevamos tiempo esperando que se cumpla. Los niños son los primeros en sentirlo, pero para ellos no es nada excepcional; es parte del aire que respiran, de la luz en la que viven. Todavía no han sido completamente desterrados, y quizá crezcan en un mundo en el que esta magia perdure.
El misterio de la deidad femenina nos habla desde dentro de su creación. No es una deidad distante en el cielo, sino una presencia que se encuentra aquí, entre nosotros, que requiere de nuestra respuesta. La deidad femenina es lo divino que regresa a reclamar su creación, el verdadero milagro de lo que significa estar vivo. La hemos olvidado, del mismo modo que hemos olvidado tantas otras cosas acerca de lo sagrado y, sin embargo, ella siempre ha formado parte de nosotros. Pero ahora necesita que la reconozcamos una vez más, no sólo como un mito, como una imagen espiritual, sino como algo inmanente a la sangre y la respiración. Ella puede despertarnos a la expectación que vibra en el aire, a un recuerdo ancestral que está cobrando vida de un nuevo modo. Ella puede ayudarnos a dar vida a lo divino que se encuentra dentro de nosotros, y a la unidad que está a nuestro alrededor. Ella puede ayudarnos a recordar nuestra verdadera naturaleza. 


La asamblea se llena de fragancia
sólo con mencionarla a ella,
y cada lengua pronuncia su nombre.
— Ibn ‘Arabî

miércoles, 12 de enero de 2011

El Buda Azul


Introducción


Este texto es un capítulo tomado del libro “Meeting the Buddhas” (Conociendo los Budas) escrito por Vessantara, un miembro de la Orden Budista Occidental. El libro presenta las figuras de los Budas “arquetípicos” - es decir - Budas simbólicas sin necesariamente tener una existencia histórica. Vessantara evoca nuestra imaginación para llevarnos a concer estas figuras. El Buda Akshobya que conocemos en el texto presente es uno de cinco budas que componen el importante “Mándala de los Cinco Budas”.

Hay otros capítulos en nuestro web. El libro original es publicado por Windhorse Publications.

Traducido por Sonia Rodríguez Yada (Abayagita), México.
Descargado de www.librosbudistas.com
© Vessantara 1993
© Librosbudistas.com 2003

Akshobya.


No puedes recordar cuanto tiempo llevas viajando, por mucho rato sólo has estado tú, tu balsa y el mar. Es de noche, y navegas guiado por las estrellas. Por momentos, echando una mirada hacia el universo, sientes como si la Tierra fuera tu balsa, conduciendo su curso a través del firmamento hacia algún cielo por mucho tiempo buscado.

Conforme avanza la noche los mares se vuelven menos turbulentos, los vientos son más favorables y puedes dormir. En tus sueños, eres un príncipe en busca de tu reino, una sacerdotisa esperando a un mensajero, hay focos de luz brillante en un escenario vacío. Por un momento eres el foco, tintineando, brillante. Eres el escenario, infinito en posibilidades. Entonces una figura de túnica blanca aparece en el resplandor del escenario. Con un lento gesto abre su capa por su pecho. Hay un universo dentro de su corazón.

Cuando despiertas, la luz del amanecer está iluminando el cielo y puedes ver tierra hacia el este. Te diriges hacia ella a través de un tranquilo y suave mar hasta que eventualmente tu balsa entra a una bahía en calma. Las aguas tranquilas frente a ti reflejan el contorno de un extraordinario edificio. Es un palacio hecho de cristal, con ventanas elevadas, y altas torres incrustadas de zafiros. Está fuertemente construido y cimentado con vajras doradas.

Levantando tus ojos de los reflejos del agua, miras el palacio mismo, sus puertas son dos grandes semicírculos, los cuales se encuentran en una gran luna. Ellas también son de cristal el cuál refleja el agua, tu balsa y a ti.

Mirando hacia adentro, ves las cosas como son, en su desnuda simplicidad. Te ves a ti mismo en ese momento, sin juicios, sin aceptar o rechazar nada - eres sólo un reflejo más en las puertas de la luna.

Después de darte su mensaje, las puertas giran abriéndose. Estás entrando al reino del Buda Akshobya (inmutable e imperturbable). Estás siendo admitido en su Tierra Pura, en donde todo es un recordatorio del Dharma y una motivación en el camino hacia la iluminación.

Akshobya está sentado en el corazón de su reino, en un inmenso trono de loto azul, sostenido por cuatro enormes elefantes. El cuerpo del Buda esta hecho de una luz azul profunda, el color del cielo al anochecer en los trópicos. Tiene pelo oscuro, está vestido con túnicas ricamente decoradas y sentado en una postura de loto completo. Todo su cuerpo irradia luz. Su mano izquierda descansa totalmente relajada sobre sus piernas. Sobre su palma sostiene un Vajra dorado, hacia arriba.

Su mano derecha va hacia abajo, con la palma hacia adentro. La punta de sus dedos azules apenas tocan el cojín blanco en forma de luna en el que está sentado. Hay algo que te habla en su gesto. Es un llegar a casa, golpea el fundamento de la existencia, es la respuesta a todas las preguntas. Toda su figura transmite inalterable confianza. Está tan firme que nunca nada podría alterar su postura.

Sonríe y toda la tierra comprende. La cualidad especial que transmite es sabiduría. Al entender el significado de ese gesto, todos los habitantes de su Tierra Pura se convierten en sabios, y entran una etapa  del camino a la Iluminación del cual no hay retorno.

En su corazón hay una sílaba hecha de una luz azul tenue - hum - símbolo de la integración de lo individual y lo universal. De su corazón hace eco el mantra que personifica su sabiduría. Su sonido llega a todos los rincones de su reino, suave y mesurado como el llamado de un gran tambor: om... vajra...  akshobya...  hum.

El sonido del hum tiene toda la certeza inalterable con la cual un elefante pisa la tierra con su pie sobre. Tiene la misma cualidad inalterable como los dedos del Buda tocando la tierra. Es una estampa, un sello de la Realidad. Tal como una acción en un momento del tiempo, una vez que el momento ha pasado, nunca podrá ser borrado o deshecho.

Viendo y escuchando todo esto, tu mente se vuelve absolutamente tranquila y en calma. Cada momento es una experiencia total, la cual tu sientes completa y profundamente. No carece de nada, está completa como está. Todo es sólo un perfecto reflejo en el espejo de tu mente.

AKSHOBYA Y EL CETRO DEL VAJRA

Ahora que hemos entrado al mándala y hemos llegado frente a frente con Akshobya (Mikyopa en Tibetano), es tiempo de aprender un poco más sobre él. La devoción hacia él apareció temprano en la historia budista y juega un papel central en varios Sutras Mahayana.

En el Sutra Akshobya Vyuha el Buda Shakyamuni describe la historia de Akshobya. Hace años en una tierra llamada Abhirati (regocijo intenso) un Buda llamado Vishalaksha encontró a un monje que quería hacer votos para ganar la iluminación por el bien de todos los seres vivientes. El Buda le advirtió que ésta sería una tarea ardua ya que para lograr su objetivo debería renunciar todos los sentimientos de enojo. En respuesta, el monje tomó una serie de grandes votos; nunca dar paso al enojo o la malicia, o premeditación o mala intención, nunca comprometerse en la más mínima acción inmoral, y muchas otras. Durante eones sostuvo sus votos de manera inalterable (akshobya en Sánscrito) y como resultado llegó a ser un Buda con ese nombre y creó la Tierra Pura o Campo de Buda (Buddhakshetra en Sánscrito).

La Tierra Pura es una palabra que expresa la conciencia iluminada de un Buda. Surge a través de la infinidad de acciones meritorias que ha realizado. Es un mundo en él que existen las condiciones óptimas para progresar rápidamente en el camino a la Iluminación. Muchos seguidores del Mahayana centran su aspiración en renacer en una u otra de las grandes Tierras Puras descritas en los Sutras Mahayana. La Tierra de Akshobya se representa situada al este de nuestro mundo, a una distancia impensable, y como la tierra en la cual él realizó su primer voto, es llamada Abhirati.

La descripción que he dado del reino de Akshobya en la introducción a este capítulo está diseñada para sobresaltar las cualidades con las que se le asocia, en lugar de seguir la descripción tradicional de su Tierra Pura. En el Sutra Akshobya Vyuha, Abhirati se describe como una tierra en la cual los jazmines y palmeras se mecen con el viento creando sonidos celestiales que sobrepasan toda música mundana. Es un mundo en el cuál todos viven en el regocijo del Dharma, abunda la comida y la bebida, no hay enfermedad y sus mujeres son hermosas, y “nunca sufren dolores de menstruación”. Lo más importante de todo, quien quiera que re-nazca ahí logra el estado de no-retorno - ellos alcanzan un estado de desarrollo espiritual en el cual la Budeidad está asegurada.

Tal vez el sutra más conocido en el que aparece Akshobya es “la Perfección de la Sabiduría en 8,000 líneas”. Akshobya es una figura particularmente importante en los Tantras, porque al igual que todos los Budas del mándala, no está solo. Akshobya es la cabeza de una kula  o “familia” de figuras espirituales. En su familia se encuentran muchas de las “deidades patrones superiores” (o Yidams como se llaman en Tibetano) del Tantra Supremo. Encontraremos algunas de estas figuras en el capítulo veintidós. Aparte de la mayoría de estos yidams, otras dos figuras, Vajrapani y Vajrasattva, son tan importantes que tienen capítulos propios (ver capítulos catorce y veinte).

La familia espiritual de Akshobya es llamada la familia Vajra. El vajra (en sánscrito, dorje en Tibetano) es el simbólico diamante o trueno diamantino. En el último capítulo encontraremos una muralla de vajras circundando el mándala. Akshobya tiene un solo Vajra, como cetro diamantino, colocado recto hacia arriba en su palma izquierda. Es un emblema de soberanía que tiene Indra, el rey de los dioses en la tradición Indú. Sin embargo, es mucho más que sólo un signo monacal.

El acertijo estudiantil “¿Qué pasa cuando una fuerza irresistible se encuentra con un objeto inamovible?” tiene una respuesta en el Budismo Tántrico. Simplemente funde los dos juntos para formar un vajra.

El vajra tiene todas las cualidades inmutables de un diamante – tan fuerte que nada puede cortarlo ni hacer una impresión en él. Al mismo tiempo es una fuerza irresistible. Es un pariente oriental del trueno empuñado por Zeus y Atenea en la mitología Griega, y del martillo de Thor, el dios de las tormentas en la mitología Nórdica. Es el trueno que puede destrozar cualquier cosa que se cruce en su camino.

Para el Budismo, es la realidad trascendental la que tiene estas inmutables e irresistibles cualidades. Todo lo mundano es mutable y cambiante. Por lo que el vajra se convierte en el símbolo de la realidad y de la sabiduría intuitiva que la conoce. El vajra se presta a sí mismo para nombrar al Budismo Tántrico - el Vajrayana. Esta es la clase de Budismo que tiene el punto de vista de la Realidad Ultima como punto de partida. En casi todos los rituales tántricos el lama sostiene un Vajra en su mano derecha. Muchas de las ofrendas en los rituales tántricos también tienen un prefijo con la palabra “vajra”. Por lo que uno ofrece “Vajra flores” y etc. Todo esto es un recordatorio para ver todo en términos de su naturaleza vacía.

El vajra estilizado utilizado en los rituales tántricos tiene cuatro partes principales. En su centro hay una forma de huevo, representando la unidad primordial de todas las cosas antes de que “caigan” en el dualismo. Emergiendo a cada lado de la forma de huevo hay flores de loto. Con ellas nace el mundo de los opuestos, incluyendo los opuestos de samsara y nirvana, ignorancia e iluminación. De cada una de las protuberancias sale la cabeza de un animal extraño, un makara. Esta es una especie de cocodrilo, cuya naturaleza anfibia indica el encuentro con las alturas de la conciencia y con las profundidades de lo inconsciente. Entonces cada cabo del vajra se ramifica en una serie de puntas. Normalmente hay cuatro en cada lado, las cuales finalmente se reúnen en el tope del vajra. Corriendo verticalmente a través de todo el vajra hay otro cabo. Por tanto, si uno mira el final del vajra, lo que uno ve es un arreglo en forma de mándala, normalmente con cuatro rayos alrededor de un punto central.


Se entiende que una punta del vajra representa las cualidades negativas que nos encadenan a samsara, la otra las cualidades espirituales que nos liberan. El gran logro del Tantra es que su perspectiva es lo suficientemente amplia para unir a las dos. Por lo que el mismo eje corre a través de las dos mándalas. Para el Tantra incluso fuerzas negativas tales como odio o envidia se ven simplemente como la obra pura de la Realidad. Y más allá de eso, sugiere que hay correlaciones entre las cualidades negativas y las de la Iluminación. Re-dirigidas, las energías que están sujetas a la avaricia, orgullo y otros estados no hábiles pueden ser usadas para alimentar nuestra persecución de la Iluminación.

Para darle la mayor fuerza posible a este punto, el Tantra asoció cada aspecto de lo mundano con una cualidad espiritual. Por ejemplo, viendo la tabla de correlaciones verás que Akshobya está asociado no sólo con sabiduría sino también con el amanecer, el agua, y la forma e incluso con el odio, ritos de destrucción y los infiernos.

El Tantra nunca aprobaría el odio dirigido hacia cualquier ser viviente. No obstante, el odio puede ser redirigido y usado para aumentar nuestro desarrollo. Cuando tenemos una experiencia de esta naturaleza, con frecuencia hay una especie de claridad, de fría precisión en la forma en la cuál vemos los errores en las cosas. Es un estado totalmente carente de sentimentalidad o vaguedad. Sólo tenemos que ver cuál es el verdadero enemigo. Una vez que odiamos el sufrimiento y la ignorancia, y estamos determinados a destruirlos, esa energía nos conduce a la Tierra Pura de Akshobya en lugar de llevarnos a los infiernos de la violencia y la desesperación.

Examinar las diferentes correlaciones con cada uno de los cinco Budas, haría este libro muy largo. He señalado algunas de ellas al describir sus reinos, otras puedes verlas y reflexionar sobre ellas en la tabla de correspondencias. Es suficiente que veamos la idea: que para el Tantra todo es un recordatorio, incluso una expresión de la Realidad. El amanecer, el color azul, incluso un vaso con agua, todos pueden traernos a Akshobya a la mente. Cuando ves todo de esta forma, el mundo ordinario de las apariencias empieza a convertirse en la Tierra Pura.

TOCAR LA TIERRA

Ahora que hemos aprendido un poco sobre Akshobya y el Vajra, es el momento de contestar una pregunta. ¿Cómo apareció Akshobya? ¿Cómo es que surgió la tradición de meditar en él? Todas estas figuras de Budas y Bodhisattvas son contactadas a través de la meditación profunda. Al retraerte del mundo de los sentidos, aspectos más profundos de la mente tienen la oportunidad de llegar a ser conscientes. Todo el mándala es una expresión de la Iluminación a través de símbolos. Más específicamente, la tradición de Akshobya tiene dos posibles fuentes dentro de la experiencia meditativa. Estos son el meditar en el Buda histórico y la meditación en la vacuidad. Veremos cada una de ellas a continuación. Ambas nos conducirán profundamente dentro del pensamiento Budista.

¿Cómo surgió el Buda Akshobya de la meditación sobre el Buda histórico? Como veremos, cada uno de los cinco Budas del mándala personifica cualidades que posee Shakyamuni. Es de esperar ya que la esencia de la Iluminación es la misma en todos los tiempos y lugares, todos los Budas tendrán las mismas cualidades espirituales, aunque tal vez las expresen de formas diferentes. En el caso de Akshobya hay una fuerte conexión entre una de sus cualidades y un incidente particular en la vida de Shakyamuni, conocido como el incidente “Llamar a la Diosa Tierra para que sea Testigo”.

Este no es un incidente histórico literal; aparece en la leyenda Budista. Eso no quiere decir que no sea “verdad”, sino que intenta transmitir otro nivel de verdad, más interior. Este incidente pasó en el momento en que el Buda estaba a punto de alcanzar la Iluminación. Dentro de la mente del futuro Buda un drama de proporciones cósmicas se estaba desarrollando. Es el drama psíquico que la leyenda intenta transmitir.

La leyenda describe a Siddhartha sentado bajo su árbol, luchando para lograr la Iluminación a través de la profunda meditación. Su tremendo esfuerzo pronto llamó la atención de Mara. Mara es la personificación en Budismo de todo lo mundano, todo ya sea dentro o fuera de nosotros mismos, lo cual nos ata a la rueda de la existencia condicionada. Su nombre literalmente quiere decir muerte. Lo que menos quería Mara era que alguien escapara de su reino logrando la Iluminación, por lo que lanzó un gran ataque sobre la figura que meditaba. Mandó ejércitos poderosos contra el Buda, enviándole un diluvio de piedras y armas. Continuó meditando tranquilamente y todas las rocas, lanzas, y flechas, tan pronto tocaban el aura de pacífica concentración formada alrededor de él, sólo se convertían en flores que llovían hacia sus pies. Habiendo fallado para hacerle cambiar por la fuerza, Mara envió a sus hijas para que trataran de seducirlo. Pero el Buda ni siquiera las miró. Simplemente continuó su búsqueda interior hacia la libertad.

Después de que estos crudos ataques habían fallado, Mara intentó con un truco. Se dirigió al Buda y le dijo “Estás sentado en el asiento en el cual todos los Budas pasados han alcanzado la Iluminación. ¿Con qué derecho te sientas tú en ese lugar?” La leyenda dice que todos los Budas logran la Iluminación en el mismo sitio, el vajrasana (el asiento del diamante), el cuál es el primer punto en solidificarse fuera del torbellino en el comienzo de la evolución universal, y será el último punto en disolverse y desaparecer al final. En términos de nuestra discusión actual, es como si Mara hubiera dicho “Te has sentado en el mismo centro del mándala. ¿Quién eres tú para atreverte a sentar ahí?” El vajrasana es, probablemente, una pequeña analogía al Asiento Peligroso en la leyenda de Arturo – sólo alguien de absoluta pureza puede reclamarlo como propio sin caer en desventura.

El Buda contestó “he practicado generosidad, disciplina ética, y otras prácticas espirituales durante eones, por tanto he ganado el derecho de sentarme aquí”. Pero Mara fingió no estar satisfecho. Le dijo al Buda “¿Tú puedes decir eso, pero quién es tu testigo?” Si los esfuerzos de los ejércitos de Mara y sus hijas representan las últimas olas de odio y avaricia obrando consigo mismo en la mente del Buda, entonces este incidente sugiere una última y sutil duda propia. Tal vez el Buda mismo apenas podía creer lo que estaba a punto de alcanzar. ¿Por qué él, de entre todos los hombres y las mujeres?

Su respuesta a Mara fue enfática. El no dijo nada. Silenciosamente, con la punta de los dedos de su mano derecha, simplemente tocó la tierra. En respuesta, del suelo frente a él emergió la Diosa Tierra. Ella dijo: “Yo seré su testigo. Lo he visto purificarse a sí mismo durante eones a través de prácticas espirituales”. Esta fue la respuesta del Buda. Con ella, pudo finalmente liberarse de los esfuerzos de Mara para disuadirlo, y continuó su meditación sin obstáculos, al final logró la suprema y perfecta Iluminación.

Fue probablemente a través de la meditación en este incidente de la vida del Buda histórico que budistas yogins y yoginis hicieron contacto con el Buda Akshobya. Contemplando las cualidades que mostró, viéndolas en su mayor eficacia, llegaron a Akshobya. Hay mucho más que tan sólo el hecho de que Akshobya hace el mismo mudra, el mismo gesto expresando una cualidad de Iluminación que hizo Shakyamuni cuando fue retado por Mara. La interconexión y la interrelación de pensamiento y símbolo dentro del mándala, son muy complejos. Vale la pena examinar este incidente y desenvolver los hilos más, para obtener una idea de lo que está involucrado. Al explorar este ejemplo, lograremos una mayor percepción del significado multidimensional del mándala como un todo.

Hemos visto que el Tantra trata de subsumir o incluir toda la existencia condicionada bajo un aspecto u otro del mándala. Incluyendo en ésta están los diferentes niveles posibles de la conciencia del ser humano. Estos aspectos, niveles o formas diferentes de funcionar de la conciencia son conocidos como las vijnanas. Jnana es una palabra en Sánscrito que significa conocimiento o sabiduría. El prefijo “vi” denota separación. Por tanto, vijnana es una conciencia - una forma de conocimiento - la cual ha caído en la dualidad, que tiene experiencia de sí misma como un sujeto separado de un “mundo objetivo” el cual percibe.

En el sistema Yogachara del pensamiento Budista, normalmente se enumeran ocho vijnanas (como en el último capítulo en donde las vimos asociadas con ocho comentarios del mándala). En el Tantra cada uno de estos era atribuido a uno de los cinco Budas. En este sistema, Akshobya está asociado con la “alaya vijnana relativa”. Esta “alaya relativa” tiene una función muy importante, la cual está relacionada con un problema en la filosofía Budista. Central a todos los aspectos del Budismo está la idea de que acciones tienen consecuencias. Acciones hábiles basadas en estados mentales como amor, sabiduría, o tranquilidad tienen como resultado futuras experiencias placenteras. Acciones no hábiles basadas en avaricia, odio o ignorancia, conducen al sufrimiento. Esta es la ley budista del karma .

Sin embargo los pensadores Budistas se enfrentan con un problema. ¿Cómo es que una causa, tal como una volición hábil basada en generosidad en el presente, puede traernos un efecto placentero en el futuro? ¿Qué es lo que une a las dos a través del tiempo? Explorando la mente en meditación los Yogacharins concluyeron que todas nuestras acciones y estados mentales dejan una huella a un nivel profundo en la mente. Estas huellas son como semillas (en Sánscrito bija) que un día llegan a dar fruto cuando las condiciones son correctas. Así que ninguno de nuestros pensamientos o acciones jamás se pierden; son preservados en un profundo nivel de la conciencia conocido como “alaya relativa”. La palabra alaya, ya hemos visto significa almacén; incluso puede denotar un granero.

Ahora estamos en la postura para ver una conexión más profunda entre el incidente de Shakyamuni llamando a la Diosa Tierra y el Buda Akshobya. Cuando le contestó a Mara tocando la tierra, Shakyamuni está señalando el hecho de que él está listo para lograr la Iluminación porque las semillas de todas las acciones positivas que ha realizado durante eones en el camino espiritual ahora van a fructificar.

Llama como su testigo a la Diosa Tierra, quien surge de las profundidades de su conciencia. La tierra fielmente preserva todas las marcas de todo lo que ha pasado sobre ella. Pasando por sus estratos puedes reconstruir su historia. Cada acción ha tenido su efecto. La tierra es un testigo mudo de las vidas y las luchas de todos los seres humanos. Lleva las cicatrices de su construcción y destrucción. Alberga el polvo cuando el día ha terminado. La Diosa Tierra es un símbolo de la “alaya vijnana”.

Todo esto se vuelve más claro si leemos el propio relato del Buda en el Canon Pali sobre lo que le pasó mientras estaba sentado bajo el árbol bodhi. Primero, dice, entró en concentración meditativa. Esto corresponde a sobreponerse a las fuerzas de Mara. En dhyana, como se le llama a la concentración meditativa, vas más allá de las crudas fuerzas de atracción y repulsión dentro de un estado de profunda calma. Después de esto, como vimos en el primer capítulo, fluyendo en su mente, llegaron recuerdos de vidas previas. Recordó interminables nacimientos con detalles de la forma como había vivido y como había muerto en cada uno de ellos y tomado luego un nuevo renacer en algún otro sitio. Esta descripción psicológica es, seguramente, lo que la leyenda del Buda llamando a la Diosa Tierra para ser testigo, está expresando en el lenguaje más rico del mito.

Ahora podemos ver más claramente cómo el simbolismo de Akshobya está estrechamente conectado con este aspecto histórico en la experiencia de la Iluminación del Buda. Al llegar tan lejos, empiezo a preguntarme sobre el simbolismo de los animales den Akshobya. ¿Es realmente una coincidencia que las “bestias reales” del reino del este sean elefantes, quienes se dice que “nunca olvidan”? Aunque tal vez eso sólo sea un chiste de la naturaleza, lo que sí es cierto es que aún tenemos que dar un paso más para descubrir el significado del mudra Tocando la Tierra.

LA SABIDURÍA COMO UN ESPEJO

Para hacer esto, necesitamos considerar el simbolismo de los elementos en relación con Akshobya. Con esta cualidad inmutable e inamovible, sentado en su trono de elefante, tocando la tierra, entonces podrías asumir con confianza que su elemento es la tierra. No obstante, es el agua. Después de que has estado contemplando el mándala de los cinco Budas por un tiempo, esto no te sorprendería. Como sugerí en el primer capítulo, el mándala posee una unidad orgánica que va más profundo que lo racional. Tratar de que embonen todas las conexiones en un esquema lógico es como tratar de meter a un gran elefante en una caja un poco más pequeña que él. Siempre hay una alguna parte que no entra bien.

Sin embargo, hay una explicación racional para la asociación de Akshobya con el agua. Esto nos conduce a la cualidad más importante de los cinco Budas. Cada uno de ellos personifica una “Sabiduría” (en Sánscrito jnana) - una forma Iluminada de ver. Este es su primer mensaje. Al meditar en ellos, lo que en realidad estamos tratando de hacer es darnos cuenta de la Sabiduría que es su esencia natural.

La Sabiduría especial que encontramos en el este, a través de meditar en Akshobya, es la Sabiduría Como un Espejo. Con esta sabiduría vemos todo tal cual es, imparcialmente, sin estar afectado. Sostén una rosa o una daga sangrienta frente a un espejo. El espejo reflejará ambos tal cual son, no hará juicios entre los dos rojos, queriendo mantener el primero y escapar del segundo. La realidad es sólo nuestra experiencia sin ideas añadidas. La mente refleja todo perfectamente, pero no está manchada por ello. Así como las aguas quietas de una bahía pueden reflejar perfectamente una balsa o un palacio, sin sentir ninguna necesidad de escoger a uno por encima del otro. Es esta capacidad del agua de actuar como un espejo lo que la hace particularmente apropiada para Akshobya.

Vimos, al considerar el vajra, que Akshobya abarca ambos mundos, samsara y nirvana, los cuales, después de todo, son el mismo mundo visto con diferentes grados de claridad. Por tanto él está asociado con la alaya vijnana relativa en estados puros e impuros. Antes de lograr la iluminación uno se aferra a "objetos externos", reaccionando a veces positivamente, y a veces negativamente. Todo el tiempo, por tanto, ponemos semillas frescas dentro de la alaya vijnana relativa. Creamos karma nuevo para hacer que la rueda del nacimiento y la muerte gire hacia el futuro. Hasta lograr la Iluminación la alaya relativa es el nivel mas profundo de la mente, del cual podemos llegar a ser directamente conscientes (incluso eso requiere una gran concentración en meditación). Sin embargo, cuando penetramos en la Realidad misma, contactamos la alaya absoluta, “la conciencia inmaculada”, más allá del espacio y del tiempo. Más allá de condiciones, la cual no conoce el sufrimiento.

El contacto con la Realidad tiene un efecto muy profundo en la mente, y precipita una total reorganización dentro de ella. Hasta ahora, sutil o fuertemente hemos estado bajo la influencia de la conciencia de nuestros sentidos, atrapados en la lucha por sobrevivir en el mundo. Ahora todo cambia, y ocurre lo que en el Yogachara es llamado el  paravitti - el “giro en el asiento más profundo de la conciencia”. De ahora en adelante nuestro centro psíquico de gravedad es la alaya absoluta. El contacto con la alaya absoluta nos cura de la ilusión de que vivimos en un mundo de dualidad, apartados del mundo externo. Con el paravitti percibimos que todo es producto de la “mente única”. (Esto es de acuerdo al punto de vista de la escuela Yogachara, la cual también fue conocida como Chittamata o “sólo mente”).

El darnos cuenta de que la dualidad es un sueño afecta la alaya vijnana relativa. Cambia de ser una vi-jnana (operando desde la ilusión de sujeto-objeto) y se convierte sólo en jnana –una sabiduría no-dual. Específicamente se transforma en la “Sabiduría Como Un Espejo” de Akshobya. Una persona iluminada continúa actuando pero él o ella ya no crea karma. El karma surge de la acción de un sujeto sobre un objeto. Viéndolo crudamente, tú empujas al universo y tarde o temprano el universo te empuja de regreso, pero cuando conceptos como “tú” y “el mundo” han desaparecido, sólo queda una perfecta danza, sin entidades separadas rozándose una con la otra, no hay fricción.

Ninguno de los reflejos en el espejo se adhiere a él, ninguno es repelido por él. El espejo nunca reactúa, no reacciona, siempre se queda imperturbable, inmutable. Alcanzar este nivel de práctica en el cuál no se produce Karma nuevo, serenamente permitiendo al drama de la vida y la muerte jugar su papel por última vez, has entrado a la tierra pura de Akshobya.

MEDITACIÓN EN LA VACIEDAD

Por ultimo, necesitamos ver brevemente otro posible significado al encuentro con Akshobya. Este es a través de la meditación en shunyata. Como hemos visto, este término, central al Budismo Mahayana y al Budismo Vajrayana, significa vacuidad. La esencia natural de todo es shunyata. Cuando leemos algunos viejos libros sobre el Budismo Mahayana en los cuales el término es explicado pobremente, algunas personas tienen la impresión de que esta “vacuidad” es una especie de nada. Dan la idea de que el Budismo es nihilista, y que shunyata es un tipo de agujero negro al centro de su filosofía, extrayendo la vida y el color a todo. Nada podría estar más lejos de la verdad.

Shunyata, esencialmente, es la negación de la idea de que alguna vez podamos capturar nuestra experiencia en palabras y conceptos. Fuertemente pegamos etiquetas a efímeras experiencias. Yo me llamo “Vessantara” a través de lo grueso y lo delgado, a pesar de todas las variaciones en mis estados físicos y emocionales, todas las altas y bajas de mi conciencia. Me acostumbro tanto a ser Vessantara que llego a pretender que representa una realidad fija, la cual se queda permanentemente atrás del flujo de mi experiencia. El Budismo niega la existencia de alguna entidad fija sin cambios, que permanece atrás de la experiencia. Todo es shunyata, exenta de una naturaleza fija. Como vimos en el tercer capítulo, lejos de ser negativo, este aspecto de la realidad hace posible un desarrollo infinito.

La comprensión de shunyata pone todo en la perspectiva adecuada. Vemos que las cosas a las que tememos y de las que deseamos son todas pasajeras e insustanciales, como reflejos en un espejo. Entonces podemos dejarlas ir y venir, sin preocuparnos. La transición al mundo de shunyata llega cuando empezamos a creer en nuestra experiencia directa más que en nuestros conceptos acerca del mundo. Nuestros conceptos están fijos y rígidos. Muy a menudo tratamos de distorsionar o negar nuestra experiencia, para que quepa en la Cama de Procusto de nuestras ideas sobre el mundo. A través de ello nos sujetamos a nosotros mismos, y nos causamos interminables frustraciones.

Por tanto, cuando meditamos en shunyata, podemos llegar a la experiencia con Akshobya. Aunque cada uno de los cinco Jinas (Budas) está asociado con un aspecto de sabiduría, Akshobya es particularmente quien representa la sabiduría en general. Por lo que meditar en shunyata es entrar al mándala por la puerta de cristal del este. Ahí vemos la figura de azul profundo del Buda inmutable, sosteniendo el cetro diamantino de la realidad el cuál hace pedazos todas nuestras ideas y conceptos sobre ella. Al mismo tiempo que la punta de los dedos de su mano derecha tocan la tierra, la tierra de experiencia directa, la cual es la única cosa en la que cualquiera de nosotros puede finalmente apoyarse.






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El libro original en inglés es publicado por
www.windhorsepublications.com

domingo, 9 de enero de 2011

La fuerza del corazón

Creando conciencia
Creando desde le corazón...


La medicina del perdón nos permite pasar de la conciencia basada en el ego a la conciencia basada en el amor...
Vivir una existencia basada en el corazón!
Un Curso de Milagros

martes, 28 de diciembre de 2010

La flor del Loto y el corazón

 El Loto y el sendero del corazón

El loto es el símbolo del desarrollo espiritual, de lo Sagrado y de lo Puro. Los Buddhas en meditación son representados sentados sobre flores de loto y la madurez de la meditación (dhyâna) se simboliza por la flor de loto abierta, cuyo centro y pétalos llevan grabados símbolos de figuras de diferentes Buddhas y Bodhisattvas o de sus atributos, o bien figuras complementarias, según su carácter o sus funciones. Del mismo modo, los centros de consciencia en el cuerpo humano, están representados por flores de loto provistas, según sus funciones, de un número mayor o menor de pétalos y con diversos colores que se corresponden con su particular naturaleza..

El significado original del loto se extrae de la siguiente similitud: así como la flor de loto se abre paso desde el fondo de la oscuridad del estanque, sube a la superficie del agua y se abre después de haberse elevado por encima de su nivel, sin mantener contacto ni con la tierra ni con el agua, a pesar de haber nacido de ellas, así el espíritu, nacido de este mundo, abre sus pétalos, sus cualidades, después de haberse liberado de la corriente burbujeante de las pasiones y de la ignorancia y de haber transformado las fuerzas tenebrosas de las profundidades en la pureza clara del néctar de las flores, la consciencia iluminada (bodhi-citta), la incomparable gema (mani) en la flor de loto (padma).

Del mismo modo el Santo, por su altura espiritual, está por encima del universo. Sus raíces permanecen en las sombrías profundidades del mundo, pero su cabeza se eleva hacia la plenitud de la luz. Abarca los mismo las profundidades que las cimas, la oscuridad como la luz, lo material como lo inmaterial, la limitación de lo individual y lo universal sin límites, la forma y la no-forma, el samsarâ y el nirvâna, todo ello gracias a la síntesis viva de su identidad. Por eso se dice del que está totalmente despierto: « El Iluminado no es prisionero ni del ser ni del no ser, el Santo se escapa a todos los opuestos.» (Nâgârjuna).

Si el empuje hacia la luz no estuviera ya latente en el germen escondido en la profunda oscuridad de la tierra, el loto jamás tendería hacia la luz...



Lama Anagarika Govinda





En tu interior se disuelven las aparentes polaridades, la ilusión termina dónde comienzas a escuchar los suaves látidos del  corazón dentro de tu corazón.


Lorena Ciocale

La maestría del corazón y un Curso de Milagros

 INTELIGENCIA DEL CORAZÓN
[Extracto del libro "El Maestro del Corazón" de Annie Marquier]
Los científicos nos dicen que el corazón es inteligente, que tiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado, que a pesar de que
la materia del corazón es diferente de la del cerebro se descubrieron en
él más de cuarenta mil neuronas, y una compleja y tupida red de
neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Y con todo esto parece
que puede aprender, recordar e incluso percibir.
Los investigadores han puesto de manifiesto la existencia de cuatro clases de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro:
1. Neurológica, mediante la transmisión de impulsos nerviosos
2. Bioquímica, mediante hormonas y neurotransmisores
3. Biofísica, mediante ondas de presión
4. Energética, mediante interacciones electromagnéticas
Por la vía neurológica el cerebro del corazón puede influir en el cerebro de la cabeza, es decir, en nuestra manera de pensar y de ver las cosas,
en nuestra percepción de la realidad y en nuestras reacciones,
especialmente las emocionales. Empezamos a sospechar que cierto dominio
emocional que vemos en ciertas personas excepcionales no procede del
control que ejerce el intelecto; bien sabemos que ante las grabaciones
del subconsciente, poco puede hacer el intelecto. Sabemos que tenemos
que manejar nuestro cuerpo emocional, pero saberlo no es manejarlo. Y
queremos seguir lo que dicen nuestros guías, o los libros de los
Maestros, pero el intelecto no nos ayuda.
Ahora los científicos nos hablan de otro cerebro, el del corazón. Otra forma de inteligencia que podríamos llamar la INTELIGENCIA DEL AMOR. Esa
inteligencia que proviene del Maestro Interno, del Alma y que tiene su
sede en el corazón. En relación a la comunicación bioquímica del corazón
al cerebro, se demostró que el corazón es el que produce la hormona
ANF, que asegura el equilibrio general o “homeostasis” y uno de sus
efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés, en especial
el cortisol. Además el corazón segrega su propia adrenalina cuando la
necesita. También produce la occitocina, llamada la hormona del amor y
la libera en grandes cantidades cuando nos encontramos en un estado
afectuoso.
En relación a la comunicación biofísica, se ha observado una relación directa entre la presión sanguínea, la respiración y ciertos ritmos del
sistema nervioso autónomo.
Y en cuanto a la comunicación energética nos dicen que el campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más intenso que el del
cerebro y más potente que cualquier otro órgano del cuerpo. Produce de
40 a 60 veces más bioelectricidad que el cerebro. Y lo más interesante
es que el aspecto del campo magnético del corazón cambia en función del
estado emocional. Cuando sentimos miedo, estrés, frustración, enojo,
etc. se vuelve caótico; en cambio, cuando se experimentan emociones como
la gratitud, la compasión, el perdón, etc. toma un aspecto ordenado y
se obtiene lo que se llama un “espectro coherente. Este campo se
extiende entre 2 a 4 metros alrededor del cuerpo, permitiendo a todos
los que nos rodean recibir la información energética contenida en
nuestro corazón.
El amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente que nos permite vivir desde el corazón, en unión con nuestra
naturaleza divina en la profunda unidad con todo lo que existe. Observa
como la fraternidad, la compasión, la bondad, el respeto, la
creatividad y el genio creador, es decir, los pensamientos y
sentimientos elevados son manifestaciones de la unidad en la que
vivimos, mientras que las emociones negativas son manifestaciones de la
separatividad.
Cuando vivimos reconociendo que somos uno con todo lo que existe, que no es otra cosa que ver a Dios en todo, los dos osciladores del cuerpo que son
el cerebro y el corazón, vibran en perfecta sincronicidad y como
consecuencia envían a todo el cuerpo órdenes coherentes, eficaces,
inteligentes y totalmente adecuadas a las necesidades del momento.
¿Qué tenemos que hacer para despertar la inteligencia del corazón de manera que pueda tomar el comando de nuestras vidas?
Nos dicen los científicos que tenemos varios circuitos por medio de los cuales nos llega información que ocasiona respuesta en nosotros. El
primario, que es completamente inconsciente, y nos permite salir huyendo
de una situación de peligro sin tener que reflexionar. Luego el
inteligente, que nos permite el razonamiento y el tercero, una mezcla de
los dos, en donde los recuerdos del inconsciente se activan y producen
reacciones que pasan por la corteza, “el inteligente” y ésta de alguna
manera los justifica. El Maestro DK lo llamaría, pensamientos
emocionales o kama manas. Ahora la ciencia nos presenta otro circuito
que va del corazón a la cabeza y ahí está la clave. El cerebro del
corazón activa en el cerebro de la cabeza los centros superiores de
percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse
en experiencias pasadas, este nuevo circuito no pasa por las viejas
memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene
una percepción exacta de la realidad. Su inteligencia no separa sino que
une, reconociendo en todo momento la gran red de vida en la que estamos
todos. Es la conexión cósmica que la inteligencia divina nos ha legado
para que podamos recuperar nuestro origen divino y nuestra sabiduría
esencial. Es la forma de tener una mente iluminada, o como dicen
algunos, “resplandor en el cerebro”.
¿Y cómo activar éste circuito? Viviendo desde el corazón. Cada pensamiento, cada emoción, presentarla primero al corazón y ver si está
en armonía con el Amor que allí se encuentra. Hay que trascender los
deseos personales y aprender a vivir según la intención del corazón, que
es la intención de tu Ser Interno.
El impedimento mayor que tenemos hoy en día son las memorias grabadas en nuestro inconsciente que se activan cada vez que son estimuladas. Busca
ser testigo de ti mismo, de tus propias reacciones para que puedas
verlas, porque cuando se ven, se van. Para ello tienes que asumir la
plena responsabilidad de tus emociones, agradables o desagradables,
decidir no culpar a nadie por tus reacciones emocionales y reconocer que
el verdadero origen de tus reacciones emocionales no está en lo que
ocurre en el exterior sino en tu interior.
Hay un camino hacia el Corazón que ha sido anunciado por todos los Maestros, haríamos bien en recordarlo: Cultiva el silencio, haz contacto
con la Naturaleza , vive periodos de soledad, medita y contempla, busca
la verdadera belleza, vive con sosiego y quietud, cuida tu entorno
vibratorio, recupera el sentido de lo sagrado, recupera la inocencia al
no juzgar, reconoce las sincronicidades en tu vida, trabaja en grupo,
coopera, vive con sencillez, escucha.
Ten presente que tu Corazón tiene una inteligencia superior, escúchalo y pregúntale cuando no sepas que hacer.