La Hermandad de las Flores

A todos los corazones que laten en unidad perfecta con la creación infinita...
Para todas las Mujeres de Milagros que nos unimos en una Hermandad de sabiduría para despertar a la Mente Pura a través de la inteligencia innata del corazón!
Bienvenidas y bienvenidos!!!



El jardín encantado

El jardín encantado
Este es un espacio para difundir los principios espirituales y filosoficos de Edwuard Bach y de Un Curso de Milagros. También por este medio es mi intención compartir la nueva medicina que despierta a la Mente Pura en el espacio sagrado de tu corazón:Milagros El Sendero de la Belleza.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Diosa-Mujer -Loto

Pintura: Una flor de loto es como un mundo completo
Zhang Cuiying


Escritura en la pintura:
Caminando sobre el agua como un hada
Usando un broche rojo
Recién llegado de un baño en el estanque Hua Qing
Con una mejilla rosa por beber
Por Caixing [Zhang Cuiying’s nombre artístico]
[Zhang Cuiying’s firma estampada]
Una explicación de la poesía en la pintura:
En la poesía china, damas hermosas son usadas frecuentemente como metáfora de bellas flores. En esta poesía, las flores de loto que emergen sobre el agua son descritas como hadas con broches rojos caminando sobre el agua, mientras que con los broches rojos se refiere a los capullos rojos de loto. Las hadas caminando sobre el agua se refiere a los tallos de los capullos rojos de loto.
Hay una historia asociada al estanque Hua Qing. Siendo la concubina favorita del Emperador Xuan de la Dinastía Tang, Yuan Yuhuan a menudo disfrutaba de un baño caliente en el estanque de Hua Qing, el cual, el Emperador Xuan, había construido exclusivamente para ella. Yang Yuhuan es famosa por su magnífica y rolliza belleza. Los hermosos capullos rojos de loto sobre el agua que son de gran tamaño aparecen en los ojos de Zhang Cuiying como la gordita belleza emergiendo del baño caliente en el estanque de Hua Qing con una mejilla rosada por la bebida.
Una flor de loto es como un mundo completo. La hoja del loto es como un Gran Buda.
Las flores de loto crecen en las aguas superficiales. Cada tallo tiene 4 partes principales: flor, hoja, raíz y semillas. Los capullos de los lotos son blancos, rosas, rojos y a veces amarillos. Las hojas son grandes y redondeas como las orejas de un elefante. Las raíces crecen en secciones. Son excelentes como fruta o vegetal. Las semillas de loto crecen en las cúpulas jóvenes. Las semillas deben ser peladas antes de ser comidas. El corazón de una semilla de loto sabe amargo pero tiene una naturaleza relajante y puede ser usada para té o hierba medicinal.
Las flores de loto son bellas, aromáticas y comestibles. La característica más preciada de la flor de loto es que salen del lodo y aún así, permanecen puras y sin contaminarse por ello. Son llamadas la “verdadera caballerosidad de las flores”. Esto es porque incontables generaciones de poetas y pintores chinos son atraídos por ellas. Los poemas sobre las flores de loto empezaron a aparecer en China hace tres o cuatro mil años. Hay una leyenda en la que el Paraíso Occidental de la Última Felicidad está lleno de flores de loto cuya majestuosidad y belleza no puede ser descrita con palabras.
Versión en chino disponible en:
http://www.zhengjian.org/zj/articles/2002/8/18/18167.html
Versión en inglés disponible en:
http://www.pureinsight.org/pi/articles/2003/12/11938.html

La Diosa Mujer Loto se entrega al  verdadero Poder que le recuerda la Sabiduría divina, para así avivar las llamas eternas del Amor en el espacio sagrado de su corazón.
La Diosa Mujer Loto dice: el Poder es Medicina, la Medicina es Poder. Poder que emerge de la armonía y el equilibrio. 


                                                                                     Mariposa Extasiada


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Fuente Clear Harmony

LECCIÓN 190

ELIJO EL JÚBILO DE DIOS EN LUGAR DEL DOLOR.

El dolor es una perspectiva errónea. Cuando se experimenta en cualquier forma que sea, es señal de que nos hemos engañado a nosotros mismos. El dolor no es un hecho en absoluto. Sea cual sea la forma que adopte, desaparece una vez que se percibe correctamente. Pues el dolor proclama que Dios es cruel. ¿Cómo podría entonces ser real en cualquiera de las formas que adopta? El dolor da testimonio del odio que Dios el Padre le tiene a Su Hijo, de la pecaminosidad que ve en él y de Su demente deseo de venganza y de muerte.

¿Es posible acaso dar fe de semejantes proyecciones? ¿Qué podrían ser sino falsedades? El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree ser. Es un sueño de una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra lo que es completamente inexpugnable. Es una pesadilla en la que hemos sido abandonados por el Amor Eterno, el cual jamás habría podido abandonar al Hijo que creó como fruto de Su Amor.

El dolor es señal de que las ilusiones reinan en lugar de la verdad. Demuestra que Dios ha sido negado, confundido con el miedo, percibido como demente y considerado como un traidor a Sí Mismo. Si Dios es real, el dolor no existe. Mas si el dolor es real, entonces es Dios Quien no existe. Pues la venganza no forma parte del amor. Y el miedo, negando el amor y valiéndose del dolor para probar que Dios está muerto, ha demostrado que la muerte ha triunfado sobre la vida. El cuerpo es el Hijo de Dios, corruptible en la muerte y tan mortal como el Padre al que ha asesinado.

¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades! Ha llegado el momento de reírse de ideas tan absurdas. No es necesario pensar en ellas como si fuesen crímenes atroces o pecados secretos de graves consecuencias. ¿Quién sino un loco podría pensar que son la causa de algo? Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas, y no se debe tener más miedo de él que de las dementes ilusiones a las que ampara, y que trata de demostrar que no pueden sino seguir siendo verdad.

Son únicamente tus pensamientos los que te causan dolor. Nada externo a tu mente puede herirte o hacerte daño en modo alguno. No hay causa más allá de ti mismo que pueda abatirse sobre ti y oprimirte. Nadie, excepto tú mismo, puede afectarte. No hay nada en el mundo capaz de hacerte enfermar, de entristecerte o de debilitarte. Eres tú el que tiene el poder de dominar todas las cosas que ves reconociendo simplemente lo que eres. Conforme percibas su inocuidad, ellas aceptarán como suya tu santa voluntad. Y lo que antes inspiraba miedo se convierte ahora en una fuente de inocencia y santidad.

Santo hermano mío, piensa en esto por un momento: el mundo que ves no hace nada. No tiene efectos. No es otra cosa que la representación de tus pensamientos. Y será completamente distinto cuando elijas cambiar de parecer y decidas que lo que realmente deseas es el júbilo de Dios. Tu Ser se alza radiante en este santo júbilo, inalterado e inalterable por siempre jamás. ¿Le negarías a un pequeño rincón de tu mente su propia herencia y lo conservarías como hospital para el dolor, como un lugar enfermizo a donde toda cosa viviente tiene que venir finalmente a morir?

Tal vez parezca que el mundo te causa dolor. Sin embargo, al no tener causa, no tiene el poder de ser la causa de nada. Al ser un efecto, no puede producir efectos. Al ser una ilusión, es lo que tú deseas que sea. Tus vanos deseos constituyen sus pesares. Tus extraños anhelos dan lugar a sus sueños de maldad. Tus pensamientos de muerte lo envuelven con miedo, mientras que en tu benévolo perdón halla vida.

El dolor es la forma en que se manifiesta el pensamiento del mal, causando estragos en tu mente santa. El dolor es el rescate que gustosamente has pagado para no ser libre. En el dolor se le niega a Dios el Hijo que Él ama. En el dolor el miedo parece triunfar sobre el amor, y el tiempo reemplazar a la eternidad y al Cielo. Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos sucumben ante la embestida del dolor salvaje que aguarda para trocar toda alegría en sufrimiento.

Rinde tus armas, y ven sin defensas al sereno lugar donde por fin la paz del Cielo envuelve todas las cosas en la quietud. Abandona todo pensamiento de miedo y de peligro. No permitas que el ataque entre contigo. Depón la cruel espada del juicio que apuntas contra tu propio cuello, y deja a un lado las devastadoras acometidas con las que procuras ocultar tu santidad.

Así entenderás que el dolor no existe. Así el júbilo de Dios se vuelve tuyo. Éste es el día en que te es dado comprender plenamente la lección que encierra dentro de sí todo el poder de la salvación: el dolor es una ilusión; el júbilo es real. El dolor es dormir; el júbilo, despertar. El dolor es un engaño; y sólo el júbilo es verdad.

Por lo tanto, volvemos nuevamente a optar por la única alternativa que jamás se puede elegir, ya que sólo elegimos entre las ilusiones y la verdad, entre el dolor y el júbilo, entre el Cielo y el infierno. Que la gratitud hacia nuestro Maestro invada nuestros corazones, pues somos libres de elegir nuestro júbilo en vez de dolor, nuestra santidad en vez de pecado, la paz de Dios en vez de conflicto y la luz del Cielo en lugar de las tinieblas del mundo. 
FUENTE UCDM

El perdón y Las películas

Mientras estés conmigo
El Lector
Cinco minutos en el paraíso

Si quieres comentar películas que relaten el perdón en sus tramas por favor dejanos tu comentario 
Gracias

martes, 2 de noviembre de 2010

La verdadera iglesia

Esta es mi verdadera iglesia

por Robert Perry
La Madre Teresa cosechó el respeto del mundo al tenderles la mano a marginados y a los miembros de la sociedad menos favorecidos. No importan las creencias formales que uno tenga, o lo que uno haga con la vida, no podemos menos que admirar tal comportamiento. Innatamente tenemos la sensación de algo noble y verdadero, algo de Dios.
En esta etapa de la historia de Un Curso de Milagros, los que estudian sus enseñanzas no parecen tener fama de este tipo de extensión desinteresada. Es más yo diría que nuestra fama está en la otra punta del espectro. En "A Better Way" (publicación de El Círculo de Expiación, Sedona, USA) hemos citado más de una vez los comentarios sobre los movimientos religiosos de California, hechos por un experto no identificado. Este experto le dijo a la revista Time que el Curso es "la religión desconectada perfecta" que "le permite a la gente impulsiva, ensimismada, narcisista a continuar con sus costumbres."
Por cierto es un comentario poco caritativo. Pero no totalmente sin razón. En mi experiencia, nosotros, los estudiantes del Curso, como población no pareciéramos ponerle gran énfasis en el servicio a otros, especialmente si no son como nosotros - de clase media y cierta cultura. Aún cuando lo hacemos, las más de las veces no lo vemos como algo que el Curso patrocine, sino como algo separado del Curso. En vez de hablar de cómo podríamos ayudar más, muchas veces escucho que tratando de ayudar a otros hacemos el error real. Después de todo, decimos, ¿si el mundo es sólo una ilusión, porqué tratar de arreglarlo?
En respuesta a nuestros planes de dedicar este año al servicio, acá en el Círculo, hemos encontrado esta ambivalencia hacia el servicio. Nuestra intención de hacer un esfuerzo para servir a gente necesitada, gente que tal vez esté por debajo nuestro en la escala social, les ha parecido forzado, innecesario, y hasta torpe a muchos estudiantes. Su respuesta parece decir que es bueno ser bondadoso con la gente que encontramos naturalmente, que, por supuesto, siempre va a ser la gente que ya es parte de nuestra vida. Pero salir a buscar a completos extraños con el solo propósito de ayudarlos parece antinatural, hasta ajeno al Curso.
Yo, personalmente, creo que nuestra comunidad del Curso tiene frente suyo un tema mayúsculo que debe afrontar. Henos aquí creyendo que el autor de nuestro camino es un hombre a quien se le reconoce haber cruzado los límites sociales, asociándose con los marginados, sanando a los ciegos y a los rengos. Así es como lo describe el estudioso Alemán Gunther Bornkamm en su obra que hizo época: Jesús de Nazaret:
Por lo tanto la gente que recibe ayuda de Jesús es siempre, como lo demuestran los Evangelios, gente marginada, hombres que por destino, culpa o prejuicios de esos días, se los considera marcados, marginados: gente enferma...; endemoniados...; leprosos...; los Gentiles que no comparten los privilegios de Israel; mujeres y niños que no cuentan para nada en la comunidad y gente realmente mala, los culpables, a quienes el hombre justo asiduamente mantiene a distancia.
Esto es una de las cosas más ciertas que sabemos de Jesús históricamente. Sin embargo ahora, resulta que creemos que él ha cambiado de proceder, rechazando este enfoque compasivo de los demás a favor de un enfoque ensimismado de nuestras propias mentes.
Estamos estudiando un libro lleno de imágenes de tenderles la mano a los sin techo (L.166 4-6), de abrir nuestros hogares a extraños que sufren (L.159.7), de ofrecer refugio a los que deambulan sedientos (T.18.VIII.9), de organizar un banquete donde todos son bienvenidos como invitados de honor (T-19.IV(A).16), de establecer templos de sanación "para todos los que están fatigados" (T-19.III.11:3) y ofrecer festines de abundancia para nuestros hermanos hambrientos (T-28.III.7-9)! Son imágenes que se parecen mucho a la forma en que Jesús vivió su propia vida. Sin embargo hemos logrado ignorar estas imágenes, o descartarlos como metáfora pura.
En un artículo anterior ("La Visión Social de Un Curso de Milagros)," examiné pasajes del Curso que demuestran una forma totalmente distinta de vivir en sociedad. Esta forma consiste en establecer oasis de amor y perdón en un mundo sediento de amor, y luego invitar a "todos los que están fatigados" a entrar en estos oasis. No quiero repetir lo que dije en ese artículo, sólo quiero que quede claro que Jesús quiso que nosotros sirvamos a otros en las formas tan concretas que he descrito. Cuando el Curso, por ejemplo, habla de ofrecer festines de abundancia para nuestros hermanos hambrientos (T-28.III.7-9), ¿cómo sería eso? Después de todo, en ese pasaje en particular, los hermanos no están hambrientos físicamente, sino por dentro, y el festín se compone de milagros, no de comida.
¿Qué es lo que el autor del Curso verdaderamente quiere decir cuando habla de alimentar a los hambrientos o darles refugio a los sin techo? ¿Lo dice literalmente? Para ser honesto, es difícil estar seguro, por lo tanto en este artículo yo quiero consultar un libro donde sí podemos encontrar la respuesta. Ese libro describe al autor del Curso hablándoles a sus escribas, Helen Schucman y Bill Thetford, acerca de situaciones concretas en el mundo. Ahí, lo que estaba tratando de decir es de lo más ambiguo. Ahí es donde quiero ir ahora, a la guía personalizada que fue para Helen y Bill (que como sabrán, está registrado en Ausencia de Felicidad de Ken Wapnick [sin traducción al castellano]). Al consultar esta guía, estaré tratando de contestar esta única pregunta: ¿Recibieron los escribas del autor del Curso, indicaciones de servir a otra gente en formas concretas, incluyendo servir a extraños y a los socialmente marginados?

Guía personalizada para Helen Schucman

Cada vez que reviso este tema en Ausencia de Felicidad me sorprende cuántas indicaciones le daba Jesús a Helen para que hiciera cosas para otros. Por ejemplo, Jesús le da instrucciones que visite a un amigo moribundo en el hospital, y que visitara a su suegra cierta tarde en vez de hacer lo que ella quería, que era lavarse la cabeza.
Estos actos de servicio contestan la primera parte de mi pregunta de si Jesús les indicaba o no a sus escribas que sirvieran a otros en formas concretas. Sin embargo, ya que estos actos estaban dirigidas a personas que ya estabandentro del círculo social de Helen, no contestan la segunda parte de mi pregunta: ¿Recibieron Helen y Bill indicaciones de Jesús de tenderles una mano a los extraños, especialmente aquellos que estaban socialmente por debajo de su propio nivel?
Esta pregunta comienza a contestarse en otra historia de Helen, que se ha hecho famosa entre los estudiantes del Curso: el cuento de la compra de un tapado de piel. Helen quería tener un tapado de invierno y Jesús le dijo que fuera a un negocio de descuentos, que ella juzgaba que no era lo suficientemente respetable para ella. Ahí, no sólo encontró el tapado exacto que ella quería, sino que también pudo serle extremadamente útil al vendedor, que tenía un hijo retardado (un área de la especialidad profesional de Helen). Después, Jesús dijo que él la mandó a este negocio en particular, porque ahí iba encontrar justo el tapado que quería y "porque el peletero te necesitaba". Entonces, aquí Jesús proclama que envió a Helen a una misión insospechada para ayudar a un completo extraño con un hijo discapacitado.

La Historia de la Clínica Mayo

Encontramos un tema similar, el de ayudar a un completo extraño, en la intrincada y fascinante anécdota de la Clínica Mayo. Esto ocurrió en Septiembre de 1965, apenas antes de comenzar el dictado del Curso. Esa primavera, Helen y Bill se habían unido para buscar "una manera mejor" de hacer las cosas. Esto, como saben la mayoría de los estudiantes del Curso, disparó una serie de visiones internas en Helen, además de una serie de experiencias psíquicas. Helen estaba ahora en medio de la etapa posterior, lo que ella llamaba su "etapa mágica". Los poderes psíquicos que estaba descubriendo le provocó mucha ansiedad, aunque también le causaban sentimientos de orgullo y engreimiento. Sin saberlo, estaba aproximándose a una decisión crucial acerca del propósito que le daría a sus dones recién descubiertas.
En este tiempo, el hospital los mandó a ella y a Bill a una visita de investigación a la Clínica Mayo. La noche antes de partir, Helen recibió en su mente una imagen clara y detallada de una iglesia Luterana, que se sentía segura que verían al día siguiente cuando arribaran a Rochester, Minnesota. Sin embargo no fue así, y luego de una agotadora búsqueda en un taxi que tomaron, pasando por veinticuatro de las casi treinta iglesias de la ciudad, todavía no la habían encontrado. Finalmente, al día siguiente en el aeropuerto, listos para regresar a casa, Bill encontró una guía turística con una foto de la misma iglesia que Helen había "visto." La ironía es que había ocupado el sitio de la actual Clínica Mayo, pero se había demolido a fin de construir el hospital.
En el viaje de vuelta hicieron escala en Chicago. En el aeropuerto, Helen vio a una joven mujer, obviamente viajando sola, sentada contra la pared. Helen, aparentemente en virtud de las mismas habilidades por las que había visto la iglesia, "sentía olas y olas de angustia que la atravesaban". Aunque Bill no quería que Helen les involucrara con esta persona desconocida, y no vio ninguna señal de la angustia que Helen presentía, Helen insistió en que tenía que ir a hablar con ella.
La mujer se llamaba Charlotte. Estaba aterrorizada de viajar y entonces, Helen y Bill se ofrecieron para sentarse de cada lado de ella en el avión, mientras que Helen la tomaba de la mano. Había sentido como que la vida la estaba "acorralando" y entonces, sin hacer ningún plan, había dejado a su esposo y tres hijos, y sin más que una pequeña valija y unos pocos billetes de cien dólares, se iba a Nueva York para empezar una nueva vida, sin planes de alojamiento ni nada.
Era Luterana, y estaba segura que lo único que tenía que hacer era encontrar una iglesia Luterana en Nueva York y que ellos se ocuparían de ella. Bill y yo cruzamos miradas. El mensaje no era difícil de entender. "Y esto," me pareció escuchar, "es mi verdadera iglesia ... ayudar al otro; no el edificio que viste antes." (Viaje sin distancia)
Helen y Bill la ayudaron mucho a Charlotte durante su breve estadía en Nueva York. Hasta le encontraron una iglesia Luterana para quedarse. Luego de eso regresó a su familia, y Helen se mantuvo en contacto con ella durante muchos años.
Õsta me parece una historia fascinante, que en el fondo demuestra más de lo que al principio se sospecha. Veámoslo más de cerca. Helen comienza yendo en busca de una iglesia en particular. Pero en realidad es una búsqueda para confirmar sus poderes psíquicos. Esta búsqueda se frustra, y uno tiene la impresión de que debiera frustrarse. Hay algo que no está bien acerca de su afán excesivo de confirmar sus visiones psíquicas. Por lo tanto, aún cuando encuentra su iglesia, descubre que es algo muerto del pasado. Ha sido reemplazado por otra cosa, del mismo modo en que su fascinación con sus poderes tenía que ser reemplazado.
Charlotte también está buscando una iglesia. Ella quiere un lugar que la ayude y que sea un refugio en esta difícil etapa de su vida. Inesperadamente encuentra ese lugar con Helen y Bill. Su verdadera iglesia no era un edificio en Nueva York, sino dos personas que encontró en su camino. E irónicamente, al encontrar Charlotte su iglesia, Helen encontró la propia. Helen había estado buscando una iglesia en particular en Minnesota, pero, al ayudarla a Charlotte, lo que encontró era una iglesia muy distinta. Encontró la verdadera naturaleza de la iglesia en sí.
En el proceso también descubrió el verdadero propósito de sus habilidades psíquicas, pues fue llevada a ambas iglesias a través de esas habilidades. El mismo poder que le reveló la iglesia Luterana también le reveló la necesidad que tenía Charlotte. ¿Cuál era el mejor uso de este poder, ver edificios del pasado, o sentir la necesidad de alguien en el presente? ¿Para impresionar a otros o para ayudar a otros?
Esta experiencia dejó su marca sobre Helen. Le llevó directamente a finalizar su etapa mágica, y más específicamente la llevó a su visión de la cueva de los rollos manuscritos, en que eligió usar sus poderes psíquicos como un canal al servicio de Dios, no como una forma ostentosa de leer el pasado y el futuro. Esta elección significó su plena aceptación de su papel de escriba del Curso, que comenzó sólo semanas más tarde. Helen comenta:
Estoy muy agradecida a Charlotte. Se me ocurre que si no fuera por ella jamás hubiera encontrado el manuscrito sin su ayuda. Es muy posible que la magia tenía que finalizar debido al simple hecho de Charlotte antes de que yo pudiese tomar la decisión final de abandonar la magia reemplazándola por algo mucho más deseable.
En esta experiencia, entonces, Helen y Charlotte están claramente en paralelo. Ambas son mujeres viajando a una ciudad distante, esperando encontrar una iglesia Luterana. Detrás de esa búsqueda, sin embargo, hay otra que es más profunda. Ambas en realidad están procesando un tema mayúsculo de vida, que no es otro que encontrar su lugar correcto. Charlotte quiere salirse de su situación asfixiante y está preguntándose si debiera estar con su esposo e hijos. Helen está procesando qué es lo que debe hacer con sus poderes psíquicos, una cuestión que determinará si ha de cumplir con su función de ser escriba del Curso.
Ambas encuentran su iglesia, pero resulta que ese no es su verdadero destino. Su búsqueda sólo concluye verdaderamente cuando sus caminos se cruzan y se encuentran la una con la otra. A través de su asociación, cada una encuentra la ayuda para resolver el tema que le enfrenta y también su lugar en la vida. Charlotte regresa a su familia (aunque eventualmente se separa de su esposo y es más feliz por ello), y Helen abandona la magia y se embarca en su verdadera función como escriba de Un Curso de Milagros. Ambas, en efecto, descubren que la verdadera iglesia no es los edificios que estaban buscando, sino la profunda ayuda que reciben la una de la otra.
Ken Wapnick dice que esta "era una de las más significativas experiencias que Helen y Bill compartieron juntos." Da la impresión de haberse entrelazado muchos elementos de manera cuidadosamente orquestada, visiones psíquicas, guía interior, circunstancias físicas, y temas de vida mayúsculas, todas entretejidas para señalar algo. ¿Y qué era ese algo? Se podría decir que era esto: la verdadera espiritualidad no consiste en ir a la iglesia ni de ejercitar poderes sobrenaturales, sino de ayudar a un hermano necesitado. El único propósito de la experiencia era que Helen y Bill le tendieran la mano a esta persona totalmente desconocida; y no a cualquier desconocida, sino a alguien a quien tal vez preferirían evitar, alguien en el proceso de dejar a su esposo y tres hijos sin previo aviso.
Bill no es exactamente un héroe en esta historia, pero ciertamente podemos entender su actitud. Imaginemos que uno está tomando un vuelo a casa a la noche, rendido porque nos pasamos la noche anterior buscando una iglesia infructuosamente. Todo lo que uno quiere es un poco de paz regresando a casa. Entonces, soportando una escala de una hora en un aeropuerto frío, vacío, el acompañante de uno (que lo hizo pasear en busca de esa iglesia) le pone el ojo encima de una desconocida e insiste, primero, que uno tiene que hablar con ella, y luego, que ella se siente entre los dos en el avión. ¿Cómo hubiera reaccionado?
Yo admito que hubiere estado fuertemente tentado a reaccionar justo como lo hizo Bill, y sentir que ayudar a Charlotte era algo que me invadía. ¿Porqué sus problemas se vuelven míos? ¿Porqué he de ser yo el que la ayude? Además me pregunto cuántos de nosotros buscaríamos justificar esta posición con las municiones del Curso. Todos sabemos cuales son: sus problemas los fabricó ella; sus circunstancias no son reales; su sufrimiento es sólo una proyección mía; yo tendría que cambiar de parecer, no cambiar el mundo; mi única responsabilidad es aceptar la Expiación para mí mismo; etc.
Sin embargo en el Curso no hay justificación para esta actitud. El hecho es que la elección de Helen de ayudar a Charlotte, como ella misma lo admitió, bien pudo haber sido lo que permitió que el Curso viniera a través de ella. Piénsenlo: si Helen no hubiese ayudado a Charlotte, el Curso tal vez nunca hubiera llegado a tu vida. La próxima vez que sientas un tironeo para que le tiendas la mano a alguien que lo necesita, y estés sopesando si lo vas a ayudar o no, podrías pensar acerca de qué gran cosa podría salir de este gesto de solidaridad

La conferencia de Princeton

La última anécdota que quiero compartir es el más claro ejemplo de todos los argumentos que estoy tratando de presentar. En enero de 1966, a Bill se le pidió que asistiera a una conferencia sobre rehabilitación en Princeton, Nueva Jersey. Jesús tuvo mucho que decir acerca de esta conferencia. Dijo que había arreglado que Bill fuera. ¿Por qué? PorqueBill necesitaba rehabilitarse, y sólo lo haría si rehabilitaba a otros. Sin embargo, como vimos en la historia de la Clínica Mayo, él se resistía a prestar ayuda. De hecho, les tenía miedo a aquellos que necesitaban rehabilitación. Temía ver los cuerpos tullidos, porque le recordaban lo vulnerable que era su propio cuerpo. Le temía a los cerebros dañado por la misma razón. Y le temía a aquellos con egos débiles, que los hacía dependientes de otros, porque le hacía recordar a su propia debilidad. Como resultado, según Jesús,
Te retraes para permitir que tu ego se recupere y para volver a lograr suficiente fuerza para volver a ser de ayuda sobre una base lo suficientemente limitada que no amenace a tu ego, pero también demasiado limitada para darte alegría a ti. (Ausencia de Felicidad)
¿No es verdad que todos nos podemos identificar con esta actitud? El sólo ver esos cuerpos rotos, cerebros dañados y egos debilitados es algo que casi todos encontramos amenazante. "Ese podría ser yo," nos damos cuenta. Sentimos cómo se socava nuestra estabilidad interna. Entonces qué hacemos, nos ponemos a resguardo, para recuperar la fuerza, de modo que podamos volver y ayudar en la medida que podamos soportarlo. Sin embargo al no ayudar más, no sólo se lo estamos negando a otro, sino a nosotros también. Nos estamos privando de alegría.
Por eso es que Jesús mandó a Bill a esa conferencia, no para escuchar puntos de vista iluminados sobre la rehabilitación. Aparentemente, Jesús no esperaba que hubiese puntos de vista iluminados. Mandó a Bill ahí a enfrentarse con el miedo que le provocaban aquellos que necesitaban ayuda, de verlos como debilitados y dañados a pasar a verlos como merecedores del orgullo de Dios.
A los fines de este propósito, lo mandó a Bill armado con una oración "de verdadera ayuda", tan popular entre los estudiantes del Curso. Muchos de nosotros hemos recitado esta oración muchas veces, tal vez cientos de veces. De lo que tal vez no nos demos cuenta es que fue dado para una situación específica, diseñada para ayudar a Bill a sobreponerse de su miedo de ayudar a todo tipo de personas que, casi seguro, nosotros mismos tendríamos miedo de ayudar. En este caso, no hubo un remedo positivo en la renuencia de Bill de ayudar a otros. No se vio como santo, como una profunda extensión de la enseñanza del Curso sobre la irrealidad del mundo. En vez, se vio de la alegría que debiera ser suya. Ese es el propósito de la última línea de la oración: "Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar" (T-2.V.18:6). Bill sólo encontraría su propia sanación, su propia rehabilitación, cuando aprendiera cómo ser verdaderamente de ayuda a los demás, específicamente, a una población que su ego deseaba evitar.

Conclusión

Comencé preguntando, "¿Recibieron los escribas del autor del Curso, indicaciones de servir a otra gente en formas concretas, incluyendo servir a extraños y a los socialmente marginados?" Aquí es donde creo que la respuesta es clara e indiscutible. Jesús les pidió a sus escribas no sólo que visiten amigos y parientes necesitados, sino que les tendieran la mano a extraños, extraños que definitivamente caen en la categoría de los socialmente marginados: los discapacitados en su desarrollo, madres que dejan a sus hijos, inválidos y discapacitados, dependientes, y aquellos con daños cerebrales. Esto incluye ayudar a extraños que conocemos espontáneamente (como en las historias del tapado de piel y la Clínica Mayo) e ir a visitar a gente en las instituciones con el propósito de ayudarlos (uno naturalmente estaría haciendo eso justamente en el trabajo de rehabilitación, y Bill tenía que perder su temor de hacer este trabajo). Y hacer este servicio siempre estaba relacionado con recibir bendiciones para uno mismo. Ayudar a otro puede estar relacionado con encontrar el tapado de invierno que necesitas, o tal vez con bendiciones más contundentes, como encontrar tu propia rehabilitación, o convertirse en una persona gozosa, o a asumir el papel que uno tiene en la salvación del mundo.
El mensaje está claro: Cuando Jesús habla en el Curso de abrir nuestra casa a los extraños que sufren, ofrecer refugio a los que deambulan fatigados, o de organizar un banquete para nuestros hermanos hambrientos, no está hablando del todo metafóricamente. En vez está ofreciendo pequeñas fotos del tipo de comportamiento que espera de sus seguidores. Me llama tan poderosamente la atención que estas imágenes del Curso sean casi indistinguibles del tipo de servicio que le pidió a sus escribas que llevaran a cabo. Y ambos se parecen casi exactamente al tipo de servicio que Jesús mismo desarrolló cuando caminó sobre la tierra. ¿De verdad nos sorprende?
Para mí todo esto se convierte en una idea asombrosa: desinteresadamente extender nuestra ayuda a extraños y a los socialmente marginados es parte del camino del Curso. Es parte de la forma de vida a la que el Curso nos está llevando. Como Jesús le dijo a Helen, ayudar a otros es su verdadera iglesia. Si nuestro estudio y práctica del Curso no resulta en que les tendamos la mano a nuestros hermanos y hermanas necesitadas, entonces no hemos entrado a su iglesia. No hemos traspasado la puerta de entrada.
Y me temo que ahí es más o menos donde está actualmente nuestra comunidad del Curso: parados exactamente como era: el ego de Bill reaccionando con miedo y evitando que Bill disfrutara afuera de la iglesia, hablando de ideas elevadas, y sin entrar. De alguna manera, nosotros como comunidad hemos logrado pasar por alto lo que significa entrar. Para ser honesto, y aquí hablo por mí también, probablemente deberíamos admitir que no sólo lo hemos pasado por alto, sino que a propósito hemos mirado para otro lado. Sabíamos que el autor del Curso afirmaba ser Jesús, y la mayoría de nosotros hemos creído esa afirmación. ¿Qué suponíamos que nos iba a pedir Jesús?

Un Curso de Milagros- Confianza

He aquí la base sobre la que descansa su capacidad para llevar a cabo su función. La percepción es el resultado del aprendizaje. De hecho, la percepción es aprendizaje, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados.
Los maestros de Dios tienen confianza en el mundo porque han aprendido que no está regido por las leyes que el mundo inventó.
Está regido por un Poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos. Este Poder es el que mantiene todas las cosas a salvo, Mediante este Poder los maestros de Dios contemplan un mundo perdonado.

Una vez que hemos experimentado ese Poder, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia. ¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado el formidable poder de un águila? ¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones de Dios se encuentran desplegados ante él? ¿Qué induce a los maestros de Dios a efectuar ese cambio? 
Mujeres de Milagros es un grupo de estudio de Un Curso de Milagros 

 El desarrollo de la confianza
En primer lugar, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un "período de des-hacimiento". Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es.
Durante ese período parece como si nos estuviesen quitando las cosas, y raramente se comprende en un principio que estamos simplemente reconociendo su falta de valor.
¿De qué otro modo se iba a poder percibir lo que no tiene valor, a no ser que el perceptor estuviese en una posición desde la que no puede sino ver las cosas de otra manera?
Aun no ha llegado al punto en el que puede efectuar el cambio interno totalmente. Por ello, el plan a veces requiere que se efectúen cambios en lo que parecen ser las circunstancias externas. Estos cambios son siempre beneficiosos. Una vez que el maestro de Dios ha aprendido esto, pasa a la segunda fase.
Fase 2
Ahora el maestro de Dios tiene que pasar por un "período de selección". Este período es siempre bastante difícil pues al haber aprendido que los cambios que se producen en su vida son siempre beneficiosos, tiene entonces que tomar todas sus decisiones sobre la base de si contribuyen a que el beneficio sea mayor o menor.
Descubrirá que muchas cosas, si no la mayoría de las que antes valoraba, tan sólo obstruyen su capacidad para transferir lo que ha aprendido a las nuevas situaciones que se le presentan.
Puesto que ha valorado lo que en verdad no vale nada, no generalizará la lección por temor a lo que cree pueda perder o deba sacrificar.
Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, acontecimientos, encuentros y circunstancias son provechosos.
Sólo en la medida en que son provechosos, deberá concedérselas algún grado de realidad en este mundo de ilusiones.
La palabra "valor" no puede aplicarse a nada más. 
Fase 3
La tercera fase por la que el maestro de Dios tiene que pasar podría llamarse "un período de renuncia" Si se interpreta esto como una renuncia a lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. Son pocos los maestros de Dios que se escapan completamente de esta zozobra. No tiene ningún sentido, no obstante, separar lo que tiene valor de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que sigue naturalmente.
 Por lo tanto, el período de transición tiende a ser un período en el que el maestro de Dios se siente obligado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. Todavía no se ha dado cuenta de cuán absolutamente imposible sería una exigencia así. Esto sólo lo puede aprender a medida que renuncia realmente a lo que no tiene valor.
Mediante esa renuncia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un regalo.
Fase 4
Ahora llega "un período de asentamiento." Es éste un período de reposo, en el que el maestro de Dios descansa razonablemente en paz por un tiempo.
Ahora consolida su aprendizaje. Ahora comienza a ver el valor de transferir lo que ha aprendido de unas situaciones a otras. El potencial de lo que ha aprendido es literal mente asombroso, y el maestro de Dios ha llegado a un punto en su progreso desde el que puede ver que en dicho aprendizaje radica su escape. Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que si que quieres. ¡Qué simple es lo obvio! ¡Y qué fácil!
 El maestro de Dios necesita este período de respiro. Todavía no ha llegado tan lejos como cree. Mas cuando esté listo para seguir adelante, marcharán a su lado compañeros poderosos.
Ahora descansa por un rato, y los convoca antes de proseguir. A partir de ahí ya no seguirá adelante solo.
Fase 5
La siguiente fase es ciertamente un "período de inestabilidad" El maestro de Dios debe entender ahora que en realidad no sabía distinguir entre lo que tiene valor y lo que no lo tiene.
Lo único que ha aprendido hasta ahora es que no desea lo que no tiene valor y que sí desea lo que lo tiene. Su propio proceso de selección, no obstante, no le sirvió para enseñarle la diferencia.
 La idea de sacrificio, tan fundamental en su sistema de pensa miento, imposibilitó el que pudiese discernir.
Pensó que había aprendido a estar dispuesto, pero ahora se da cuenta de que no sabe para qué sirve estar dispuesto.
Ahora tiene que alcanzar un estado que puede permanecer fuera de su alcance por mucho, mucho tiempo.
Tiene que aprender a dejar de lado todo juicio, y a preguntarse en toda circunstancia qué es lo que realmente quiere.
De no ser porque cada uno de los pasos en esta dirección está tan fuertemente reforzado, ¡cuán difícil sería darlos!

Fuente Un Curso de Milagros

lunes, 1 de noviembre de 2010

Enseñanza y curación

Lo que el miedo ha ocultado...
sigue siendo parte de ti. Unirse a la Expiación es la manera de escapar del miedo. El Espíritu Santo te ayudará a reinterpretar todo lo que percibes como temible, y te enseñará que sólo lo que es amoroso es cierto. La verdad está más allá de tu capacidad para destruir; aceptarla, en cambio, está enteramente a tu alcance. Te pertenece porque, al ser tú una extensión de Dios, la creaste junto con Él. Es tuya porque forma parte de ti, tal como tú formas parte de Dios porque Él te creó. Nada que sea bueno se puede perder, pues procede del Espíritu Santo, la Voz que habla en favor de la creación. Nada que no sea bueno fue creado jamás, y, por lo tanto, no puede ser protegido. La Expiación garantiza la seguridad del Reino, y la unión de la Filiación lo protege. El ego no puede prevalecer contra el Reino porque la Filiación está unida. En presencia de aquellos que oyen la exhortación del Espíritu Santo a ser uno, el ego se desvanece y queda des-hecho.
Lo que el ego forja se lo guarda para sí, y, por lo tanto, carece de fuerza. Su existencia no se puede compartir. No muere; simplemente nunca nació. El nacimiento físico no es un comienzo, es una continuación. Todo lo que continúa ha nacido ya. Aumentará a medida que estés cada vez más dispuesto a devolverle a la parte superior de tu mente la parte que no está sana, devolviéndole de este modo tu mente indivisa a la creación. Yo he venido a sentar las bases para que tus propios pensamientos puedan hacerte verdaderamente libre. Has cargado con un fardo de ideas que no se pueden compartir y que son demasiado endebles como para poder expandirse. Mas una vez que las concebiste no supiste cómo erradicarlas. Tú no puedes cancelar tus propios errores pasados por tu cuenta. No desaparecerán de tu mente sin la Expiación, remedio éste que no es obra tuya. La Expiación debe entenderse exclusivamente como un puro acto de compartir. Eso es lo que quise decir cuando afirmé que incluso en este mundo es posible escuchar una sola Voz. Si formas parte de Dios y la Filiación es una, no puedes estar limitado al ser que el ego ve.

Cada pensamiento amoroso que cualquier parte de la Filiación abriga es patrimonio de todas sus partes. Se puede compartir porque es amoroso. Dios crea compartiendo, y así es como tú creas también. El ego puede mantenerte exiliado del Reino, pero en el Reino en sí el ego no tiene ningún poder. Las ideas del espíritu no abandonan la mente que las piensa, ni tampoco pueden entrar en conflicto entre sí. Las ideas del ego, en cambio, pueden entrar en conflicto porque ocurren en diferentes niveles y también porque incluyen pensamientos que incluso en el mismo nivel están en franca oposición. Es imposible compartir pensamientos que se oponen entre sí. Solo puedes compartir los pensamientos que proceden de Dios, los cuales Él conserva para ti. El Reino de los Cielos se compone de pensamientos de esa clase. Todos los demás permanecerán contigo hasta que el Espíritu Santo los haya reinterpretado a la luz del Reino, haciendo que sean también dignos de ser compartidos. Cuando se hayan purificado lo suficiente Él te permitirá compartirlos. La decisión de compartirlos es lo que los purifica.

Yo oí una sola Voz porque comprendí que era imposible que pudiese expiar únicamente para mí mismo. Escuchar una sola Voz implica que has decidido compartirla para así poderla oír tú mismo. La Mente que estaba en mí se siente todavía irresistiblemente atraída hacia todas las mentes creadas por Dios, porque la Plenitud de Dios es la plenitud de Su Hijo. Nada puede hacerte daño, y no debes mostrarle a tu hermano nada que no sea tu plenitud. Muéstrale que él no puede hacerte daño y que no le guardas rencor, pues, de lo contrario, te estarás guardando rencor a ti mismo. Ése es el significado de: "Ofrécele también la otra mejilla".

Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo. Enseñar debe ser curativo, ya que consiste en compartir ideas y en el reconocimiento de que compartir ideas es reforzarlas. No puedo olvidar mi necesidad de enseñar lo que he aprendido, la cual surgió en mí precisamente  por haberlo aprendido. Te exhorto a que enseñes lo que has aprendido porque al hacerlo podrás contar con ello. Haz que sea algo con lo que puedes contar en mi nombre porque mi nombre es el Nombre del Hijo de Dios. Lo que aprendí te lo doy libremente, y la Mente que estaba en mí se regocija cuando eliges escucharla.

El Espíritu Santo expía en todos nosotros des-haciendo y de esta manera te libera de la carga que le has impuesto a tu mente. Al seguir al Espíritu Santo se te conduce de regreso a Dios, que es donde te corresponde estar. Mas ¿cómo podrías encontrar el camino que conduce a Él sino llevando a tu hermano contigo? Mi papel en la Expiación no concluirá hasta que no te unas a ella y se la ofrezcas a otros. Lo que enseñes es lo que aprenderás. Nunca te dejaré desamparado ni te abandonaré porque hacer eso sería abandonarme a mí mismo y abandonar a Dios que me creó. Abandonas a Dios y te abandonas a ti mismo cuando abandonas a cualquiera de tus hermanos. Tienes que aprender a verlos tal como son, y entender que le pertenecen a Dios al igual que tú. ¿De qué mejor manera puedes tratar a tu hermano que dándole a Dios lo que es de Dios?

La Expiación te confiere el poder de una mente que ha sanado, pero el poder de crear es de Dios. Por lo tanto, aquellos que han sido perdonados deben dedicarse en primer lugar a curar, pues al haber aceptado la idea de la curación, deben compartirla para así conservarla. El poder de la creación en su totalidad no se puede expresar si una sola de las ideas de Dios se encuentra excluida del Reino. La voluntad conjunta de la Filiación es el único creador que puede crear como el Padre, ya que sólo lo que es íntegro puede pensar íntegramente, y al pensamiento de Dios no le falta nada. Cualquier pensamiento que tengas que no sea a través del Espíritu Santo no es íntegro.

¿Cómo es posible que tú que eres tan santo puedas sufrir? Todo tu pasado, excepto su belleza, ha desaparecido, y no queda ni rastro de él, salvo una bendición. He salvaguardado todas tus bondades y cada pensamiento amoroso que jamás hayas abrigado. Los he purificado de los errores que ocultaban su luz, y los he conservado para ti en su perfecta luminiscencia. Se encuentran más allá de la destrucción y de la culpabilidad. Procedieron del Espíritu Santo en ti, y sabemos que lo que Dios crea es eterno. Puedes ciertamente partir en paz porque te he amado como me amé a mí mismo. Mi bendición va contigo para que la extiendas. Consérvala y compártela, para que sea siempre nuestra. Pongo la paz de Dios en tus manos y en tu corazón para que la conserves y la compartas. El corazón la puede conservar debido a su pureza y las manos la pueden ofrecer debido a su fuerza. No podemos perder. Mi juicio es tan poderoso como la sabiduría de Dios, en Cuyo Corazón y Manos radica nuestra existencia. Sus sosegadas criaturas son Sus Hijos benditos. Los Pensamientos de Dios están contigo.
Fuente Un Curso de Milagros

La enfermedad es una defensa contra la verdad


Nadie puede sanar a menos que comprenda... cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad. Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido. Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista. Una vez que se reconoce esto, la curación es automática. Pues dicho reconocimiento desvanece esta ilusión sin sentido, valiéndose del mismo enfoque que lleva a todas las ilusiones ante la verdad, y simplemente las deja allí para que desaparezcan.

La enfermedad no es un accidente. Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de auto-engaño. Y al igual que todos los demás mecanismos, su propósito es ocultar la realidad, atacarla, alterarla, incapacitaría, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a un insignificante montón de partes desarmadas. La meta de todas las defensas es impedir que la verdad sea integra. las partes se ven entonces como si cada una de ellas fuese un todo en sí misma.

Las defensas no son involuntarias ni se forjan inconscientemente. Son como varitas mágicas secretas que utilizas cuando la verdad parece amenazar lo que prefieres creer. Parecen ser algo inconsciente debido únicamente a la rapidez con que decides emplearlas. En ese segundo, o fracción de segundo en que decides emplearlas, reconoces exactamente lo que te propones hacer, y luego lo das por hecho.

¿Quién sino tú decide que existe una amenaza, que es necesario escapar, y erige una serie de defensas para contrarrestar la amenaza que ha juzgado real? Todo esto no puede hacerse de manera inconsciente. Mas una vez que lo has hecho, tu plan requiere que te olvides de que fuiste tú quien lo hizo, de manera que parezca ser algo ajeno a tu propia intención; un acontecimiento que no guarda relación alguna con tu estado mental; un desenlace que produce un efecto real en ti, en vez de uno que tú mismo has causado.

La rapidez con la que te olvidas del papel que desempeñas en la fabricación de tu "realidad" es lo que hace que las defensas no parezcan estar bajo tu control. Mas puedes recordar lo que has olvidado, si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que se encuentra doblemente sellada en el olvido. El hecho de que no te acuerdes no es más que la señal de que esa decisión todavía está en vigor, en cuanto que eso es lo que deseas. No confundas esto con un hecho. Las defensas hacen que los hechos sean irreconocibles. Ese es su propósito, y eso es lo que hacen.

Las defensas toman fragmentos de la totalidad, los ensamblan sin tener en cuenta la verdadera relación que existe entre ellos, y, de esta manera, tejen ilusiones de una totalidad que no existe. Este proceso es lo que produce la sensación de amenaza, y no cualquier resultado que pueda derivarse de él. Cuando se arrancan partes de la totalidad y se consideran como algo separado y como un todo en sí mismas, se convierten en símbolos que representan un ataque contra la totalidad y al, en efecto lograrlo, ésta no se puede volver a ver como la totalidad que es. Sin embargo, has olvidado que dichas partes sólo representan tu decisión de lo que debe ser real, a fin de que ocupe el lugar de lo que si es real.

La enfermedad es una decisión, No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te debilita y te hace sufrir. Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente engañada y todo tu mundo parece dar tumbos y estar a punto de derrumbarse. Ahora enfermas, para que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para tus falsos castillos.

¿Por qué crees que la enfermedad puede escudarte de la verdad? Porque demuestra que el cuerpo no está separado de ti y que, por lo tanto, tú no puedes por menos que estar separado de la verdad. Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese dolor te vuelves uno con él. De esta manera, tu "verdadera" identidad queda a salvo, y el extraño y perturbador pensamiento de que tal vez seas algo más que un puñado de polvo queda mitigado y silenciado. Pues fíjate, ese polvo puede hacerte sufrir, torcerte las extremidades y pararte el corazón, ordenándote que mueras y dejes de existir.

De esta manera, el cuerpo es más fuerte que la verdad, la cual te pide que vivas, pero no puede imponerse a tu decisión de querer morir. Y así, el cuerpo es más poderoso que la vida eterna, el Cielo más frágil que el infierno y los designios de Dios para la salvación de Su Hijo se ven contrarrestados por una decisión que es más fuerte que Su Voluntad. El Hijo no es más que polvo, el Padre no está completo y el caos se sienta triunfante en Su trono.

Tal es el plan que has elaborado para tu propia defensa. y crees que el Cielo se estremece ante ataques tan irracionales como éstos, en los que Dios queda cegado por tus ilusiones, la verdad transformada en mentiras y todo el universo hecho esclavo de las leyes que tus defensas quieren imponerle. Mas ¿quién podría creer en ilusiones salvo el que las inventa? ¿Quién más podría verlas y reaccionar ante ellas como si fuesen la verdad?

Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad. El universo permanece indiferente a las leyes con las que has creído gobernarlo. Y el Cielo no se ha inclinado ante el infierno, ni la vida ante la muerte. Lo único que puedes hacer es elegir pensar que mueres o que sufres enfermedades, o que de alguna manera tergiversas la verdad. Lo que ha sido creado no guarda relación alguna Con eso. Las defensas son planes para derrotar lo que no puede ser atacado. Lo que es inalterable no puede cambiar. Y lo que es absolutamente impecable no puede pecar.

Ésta es la simple verdad. No recurre a la fuerza ni al dominio. No exige obediencia, ni intenta demostrar cuán fútiles y lamentables son tus intentos de planear defensas que la pudiesen alterar. La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propósito. Quizá exhala un pequeño suspiro cuando rechazas sus dones. No obstante, sabe con absoluta certeza que recibirás lo que Dios dispone para ti.

Este hecho es lo que demuestra que el tiempo es una ilusión. pues el tiempo te permite pensar que lo que Dios te ha dado no es verdad ahora mismo, como no puede por menos que serlo. Los Pensamientos de Dios son totalmente ajenos al tiempo. Pues el tiempo no es sino otra absurda defensa que has urdido contra la verdad. Lo que Él dispone, no obstante, esta aquí, y tú sigues siendo tal como Él te creó.

El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad. y ésta alborea en cualquier mente que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. La verdad se puede encontrar en cualquier momento; incluso hoy mismo, si eliges practicar darle la bienvenida.

Este es nuestro objetivo hoy Dedicaremos un cuarto de hora en dos ocasiones a pedirle a la verdad que venga y nos libere. y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros. Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos. Introducimos dicha invitación con una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido:

                                   La enfermedad es una defensa contra la verdad.
                                   Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente.

La curación destellará a través de tu mente abierta a medida que la paz y la verdad se alcen para ocupar el lugar de la contienda y de las imaginaciones vanas. No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad. No quedarán en tu mente figuras sombrías procedentes de tus sueños ni sus absurdos y obscuros anhelos, cuyos propósitos dobles se persiguen descabelladamente. La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera.

Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga, Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.

Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los limites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para se ir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible.

 


Mas para conservar esta protección es preciso que te mantengas extremadamente alerta. Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma.

De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que di para tus adentros:

                          He olvidado lo que realmente soy, pues me confundía mi mismo con mi cuerpo.
                          La enfermedad es una defensa contra la verdad.
                          Mas yo no soy un cuerpo. Y mi mente es incapaz de atacar.
                          Por lo tanto, no puedo estar enfermo. 

Fuente:Un Curso de Milagros

jueves, 28 de octubre de 2010

Encuentros vivenciales de Un Curso de Milagros

El sendero de los Milagros te recuerda que de tus heridas podrán germinar flores...este es el camino del los dones, el sendero del corazón...
La medicina o tecnología interior que puede lograr ésto se llama PERDÓN.
El puente que nos une al lenguaje secreto de la Creación se llama Plegaria,y es a través de la mísma que tenemos acceso a la zona de los milagros cuando abrimos nuestro corazón!!

"Vamos a esforzarnos en recoger flores de loto en el empantanado estanque de nuestra vida"



Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti... (T-16.IV.6)
Somos un grupo de sanidad interior que practican los principios fundantes de Un Curso de Milagros.
Creando la Paz: "Conoce está paz con tu mente,desea está paz con tu corazón,realiza está paz con tu cuerpo"
Integrate a nuestro círculo!!
Número de Contacto 4 543 6456 

Qué es el perdón?

¿Qué es el perdón? PDF Imprimir Correo electrónico
El perdón reconoce...
que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. Simplemente ve que no hubo pecado. Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.

Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso. La mente se ha cerrado y no puede liberarse. Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más sus cadenas de manera que las distorsiones resulten más sutiles y turbias, menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?

Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.

El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga. El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.

No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.
Fuente Un Curso de Milagros

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Fortaleza y Luz

Los milagros se ven en la luz, y la luz y la  fortaleza son una.                                                     PDF Imprimir Correo electrónico
 Lección 92

No asocias la luz con la fortaleza ni la obscuridad con la debilidad... Ello se debe a que tu idea de lo que significa ver está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro. De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves poniendo trocitos de vidrio delante de tus ojos. esta es una de las muchas creencias mágicas que proceden de tu convicción de que eres un cuerpo y de que los ojos del cuerpo pueden ver.

Crees también que el cerebro puede pensar. Si comprendieses la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada Es como si creyeses que eres tú el que sostiene el fósforo que le da al sol toda su luz y todo su calor; o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo. Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar.

La fortaleza de Dios que mora en ti es la luz en la que ves, de la misma manera como es Su Mente con la que piensas. Su fortaleza niega tu debilidad. Y es ésta la que ve a través de los ojos del cuerpo, escudriñando la obscuridad para contemplar lo que es semejante a ella misma: los mezquinos y los débiles, los enfermizos y los moribundos; los necesitados, los desvalidos y los amedrentados; los afligidos y los pobres, los hambrientos y los melancólicos. Esto es lo que se ve a través de los ojos que no pueden ver ni bendecir.

La fortaleza pasa por alto todas estas cosas al mirar más allá de las apariencias. Mantiene su mirada fija en la luz que se encuentra más allá de ellas. Se une a la luz de la que forma parte. Se ve a sí misma. Te brinda la luz en la que tu Ser aparece. En la obscuridad percibes un ser que no existe. La fortaleza es lo que es verdad con respecto a ti, mas la debilidad es un ídolo al que se honra y se venera falsamente a fin de disipar la fortaleza y permitir que la obscuridad reine allí donde Dios dispuso que hubiese luz.

La fortaleza procede de la verdad, y brilla con la luz que su Fuente le ha otorgado; la debilidad refleja la obscuridad de su hacedor. Está enferma, y lo que ve es la enfermedad, que es como ella misma. La verdad es un salvador, y su voluntad es que todo el mundo goce de paz y felicidad. La verdad le da el caudal ilimitado de su fortaleza a todo aquel que la pide. reconoce que si a alguien le faltase algo, les faltaría a todos. y por eso imparte su luz, para que todos puedan ver y beneficiarse cual uno solo. Todos comparten su fortaleza, de manera que ésta pueda brindarles a todos el milagro en el que ellos se unirán en propósito, perdón y amor.

La debilidad, que mira desde la obscuridad, no puede ver propósito alguno en el perdón o en el amor. Ve todo lo demás como diferente de ella misma, y no ve nada en el mundo que quisiera compartir. juzga y condena, pero no ama. Permanece en la obscuridad para ocultarse fuerte y victoriosa, y sueña que es vencedora de limitaciones que no hacen sino crecer descomunalmente en la obscuridad.

La debilidad se teme, se ataca y se odia a sí misma, y la obscuridad cubre todo lo que ve, dejándole sus sueños que son tan temibles como ella misma. Ahí no encontrarás milagros sino odio. La debilidad se separa de lo que ve, mientras que la luz y la fortaleza se perciben a sí mismas cual una sola. La luz de la fortaleza no es la luz que tú ves. No cambia, ni titila hasta finalmente extinguirse. No cambia cuando la noche se convierte en día, ni se convierte en obscuridad hasta que se hace de día otra vez.

La luz de la fortaleza es constante, tan segura como el amor y eternamente feliz de darse a sí misma, ya que no puede sino darse a lo que es ella misma. Nadie que pida compartir su visión lo hace en vano, y nadie que entre en su morada puede partir sin un milagro ante sus ojos y sin que la fortaleza y la luz moren en su corazón.

La fortaleza que mora en ti te ofrecerá luz y guiará tu visión para que no habites en las vanas sombras que los ojos del cuerpo te proveen a fin de que te engañes a ti mismo. La fortaleza y la luz se unen en ti, y ahí donde se unen, tu Ser se alza presto a recibirte como Suyo. Tal es el lugar de encuentro que hoy trataremos de hallar para descansar en él, pues la paz de Dios está ahí donde tu Ser, Su Hijo, aguarda ahora para encontrarse Consigo Mismo otra vez y volver a ser uno.

Dediquemos veinte minutos en dos ocasiones hoy a estar presentes en ese encuentro. Déjate conducir ante tu Ser. Su fortaleza será la luz en la que se te concederá el don de la visión. Deja atrás hoy la obscuridad por un rato, y practica ver en la luz, cerrando los ojos del cuerpo y pidiéndole a la verdad que te muestre cómo hallar el lugar de encuentro entre el ser y el Ser, en el que la luz y la fortaleza son una.

Así es como practicaremos mañana y noche. Después de la reflexión de por la mañana, usaremos el día para prepararnos para la de por la noche, cuando nuevamente nos volveremos a reunir en confianza. Repitamos la idea de hoy tan a menudo como sea posible, y reconozcamos que es un preludio a la visión y que se nos está llevando de las tinieblas a la luz donde únicamente pueden percibiese milagros. Leccion 92

Terapia de Perdón y la Mente

El Espiritu Santo en tu mente PDF Imprimir Correo electrónico
Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, a Quien él invocó para que descendiese sobre la tierra después de su ascensión al Cielo, es decir, después de haberse identificado completamente con el Cristo, el Hijo de Dios tal como Él lo creó.

Al ser el Espíritu Santo una creación del Único Creador y al crear junto con Él y a Su semejanza o espíritu, es eterno y nunca ha cambiado. Fue "invocado para que descendiese sobre la tierra" en el sentido de que entonces se hizo posible aceptarle y escuchar Su Voz. Su Voz es la Voz de Dios, y, por lo tanto, ha adquirido forma. Dicha forma no es Su realidad, la cual sólo Dios conoce junto con Cristo, Su verdadero Hijo, Quien es parte de Él.

Al Espíritu Santo se le describe a lo largo del curso como Aquel que nos ofrece la respuesta a la separación y nos trae el plan de la Expiación, al asignarnos el papel especial que nos corresponde desempeñar en dicho plan y mostrarnos exactamente en qué consiste.

El ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan, ya que Jesús fue el primero en desempeñar perfectamente su papel. Se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra, y lo compartirá contigo cuando tú hayas desempeñado el tuyo. El principio de la Expiación le fue dado al Espíritu Santo mucho antes de que Jesús lo pusiese en marcha.

Al Espíritu Santo se le describe como el último vínculo de comunicación que queda entre Dios y Sus Hijos separados. A fin de llevar a cabo esta función especial, Él ha asumido una doble función. Goza de conocimiento porque es parte de Dios percibe porque fue enviado para salvar a la humanidad.
Él es el gran principio corrector, el portador de la verdadera percepción, el poder intrínseco de la visión de Cristo. Él es la luz en la que se percibe el mundo perdonado, en el que solamente puede verse la faz de Cristo. Él nunca se olvida del Creador ni de Su Creación. Él nunca se olvida del Hijo de Dios. Él nunca se olvida de ti. Te brinda el Amor de tu Padre en un eterno resplandor que nunca será extinguido porque Dios Mismo lo depositó ahí.

El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo. Él representa a tu Ser y a tu Creador, Quienes son uno.
Habla por Dios y también por ti, ya que está unido a Ambos. Por consiguiente, Él es la prueba de que Ambos son uno solo.
El Espíritu Santo parece ser una Voz, pues de esa forma es como te comunica la Palabra de Dios.
Parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesitas. Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesidades que creas tener. Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. De ellas es de las que quiere liberarse. De ellas es de las que quiere ponerte a salvo.

Tú eres Su manifestación en este mundo. Tu hermano te Su Voz junto con él. Por sí solo no puede invoca para que seas ser el Ayudante del Hijo de Dios, pues por sí solo no tiene ninguna función. Pero unido a ti es el resplandeciente Salvador del mundo, Cuyo papel en la redención de éste tú has completado.

Él te da las gracias a ti y a tu hermano, pues te elevaste con él cuando él empezó a salvar al mundo. Y estarás con él cuando el tiempo haya cesado y ya no quede ni rastro de los sueños de rencor en los que bailabas al compás de la exangüe música de la muerte. Pues en su lugar se oirá el himno a Dios por unos momentos más. Y luego ya no se oirá más la Voz, ya que no volverá a adoptar ninguna forma, sino que retornará a la eterna Amorfia de Dios. 
Fuente Un Curso de Milagros

miércoles, 27 de octubre de 2010

El plan de Perdón

El plan de perdón del Espíritu Santo
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La Expiación es para todos... porque es la forma de desvanecer la creencia de que algo pueda ser únicamente para ti. Perdonar es pasar por alto. Mira, entonces, más allá del error, y no dejes que tu percepción se fije en él, pues, de lo contrario, creerás lo que tu percepción te muestre. Acepta como verdadero sólo lo que tu hermano es, si quieres conocerte a ti mismo. Percibe lo que él no es, y no podrás saber lo que eres porque lo estarás viendo falsamente. Recuerda siempre que tu Identidad es una Identidad compartida, y que en eso reside Su realidad.

Tienes un papel que desempeñar en la Expiación, pero el plan de la Expiación en sí está más allá de ti. No sabes cómo pasar por alto los errores, pues, de lo contrario, no los cometerías. Creer que no los cometes, o que los puedes corregir sin un Guía cuyo propósito es corregirlos, no sería más que otro error. Y si no sigues a ese Guía, tus errores no podrán ser corregidos. El plan no lo elaboraste tú debido a las limitadas ideas que tienes acerca de lo que eres. De esta sensación de limitación es de donde emanan todos los errores. La forma de deshacerlos, por lo tanto, no procede de ti, sino que es para ti.

La Expiación es una lección acerca de cómo compartir, que se te da porque te has olvidado de cómo hacerlo. El Espíritu Santo simplemente te recuerda el uso natural de tus capacidades. Al reinterpretar la capacidad de atacar como la capacidad de compartir, Él transforma lo que tú inventaste en lo que Dios creó. Si quieres alcanzar esto por medio de Él, no puedes contemplar tus capacidades a través de los ojos del ego, o las juzgarás como él lo hace. El daño que puedan ocasionar reside en el juicio del ego. El beneficio que puedan aportar reside en el juicio del Espíritu Santo.

El ego tiene también un plan de perdón porque estás pidiendo uno, aunque no al maestro adecuado. El plan del ego, por supuesto, no tiene sentido y nunca será viable. Al seguir su plan te pondrás simplemente en una situación imposible, que es adonde el ego siempre te conduce. El plan del ego consiste en que primero veas el error claramente, y en que luego lo pases por alto. Mas ¿cómo ibas a poder pasar por alto aquello a lo que has otorgado realidad? Al verlo claramente, le has otorgado realidad y no lo puedes pasar por alto. En este punto es donde el ego se ve forzado a recurrir a misterios, insistiendo en que para salvarte tienes que aceptar lo que no tiene sentido. Son muchos los que han tratado de hacer esto en mi nombre, olvidándose de que mis palabras tienen perfecto sentido porque proceden de Dios. Son tan sensatas ahora como lo fueron siempre porque expresan ideas que son eternas.

El perdón que se aprende de mí no se vale del miedo para deshacer el miedo. Ni tampoco otorga realidad a lo que es irreal para más tarde destruirlo. Perdonar a través del Espíritu Santo consiste simplemente en mirar más allá del error desde un principio, haciendo que, de esta manera, nunca sea real para ti. No dejes que ninguna creencia que afirme que el error es real se infiltre en tu mente, o creerás también que para poder ser perdonado tienes que deshacer lo que tú mismo has hecho. Lo que no tiene efectos no existe, y para el Espíritu Santo los efectos del error son inexistentes. Mediante la cancelación progresiva y sistemática de los efectos de todos los errores, en todas partes y con respecto a todo, el Espíritu Santo enseña que el ego no existe y lo demuestra.

Sigue, pues, las enseñanzas de perdón del Espíritu Santo porque el perdón es Su función y Él sabe como llevarla a cabo perfectamente. Eso es lo que quise decir cuando dije que los milagros son naturales, y que cuando no ocurren es que algo anda mal. Los milagros son simplemente la señal de que estás dispuesto a seguir el plan de salvación del Espíritu Santo, y de que reconoces que no sabes lo que dicho plan es. La función que a Él le corresponde llevar a cabo no es la que te corresponde a ti, y a menos que aceptes esto no podrás saber cuál es tu función.

La confusión de funciones es una característica tan típica del ego que a estas alturas ya deberías estar familiarizado con ella. El ego cree que es él quien debe llevar a cabo todas las funciones, si bien no tiene la menor idea de lo que éstas son. Esto es algo más que una simple confusión. Es una combinación especialmente peligrosa de grandiosidad y confusión que predispone al ego a atacar a cualquier persona o a cualquier cosa sin ningún motivo aparente. Esto es exactamente lo que el ego hace. Sus reacciones son imprevisibles porque no tiene idea de lo que percibe.

Si no tienes idea de lo que está ocurriendo, ¿cómo puedes esperar reaccionar debidamente? Podrías preguntarte, independientemente de cómo expliques la reacción, si el carácter imprevisible del ego justifica que le des un puesto de confianza como guía tuyo. Déjame repetir que las cualificaciones del ego como guía son notoriamente deficientes y que elegirle como tu maestro de salvación es una pésima elección. Él que elige un guía completamente demente no puede por menos que ser completamente demente él mismo. No es cierto tampoco que no te des cuenta de que este guía es demente. Te das cuenta de ello porque yo me doy cuenta, y tú lo juzgas siguiendo el mismo criterio que sigo yo.

El ego vive literalmente de tiempo prestado, y sus días están contados. No tengas miedo del Juicio Final, sino que, por el contrario, dale la bienvenida sin más demora, pues el tiempo de que el ego dispone lo "toma prestado" de tu eternidad. Éste es el Segundo Advenimiento, el cual se concibió para ti de la misma manera en que el Primero fue creado. El Segundo Advenimiento es simplemente el retorno de la cordura. ¿Cómo iba a ser esto temible?
¿Qué podría ser temible sino las fantasías? ¿Y quién recurre a fantasías a menos que haya perdido toda esperanza de poder encontrar satisfacción en la realidad? Es indudable, no obstante, que jamás encontrarás satisfacción en fantasías, de manera que tu única esperanza es cambiar de parecer con respecto a la realidad. Únicamente si tu decisión de que la realidad es temible es errónea, puede Dios estar en lo cierto. Y yo te aseguro que Dios está en lo cierto. Alégrate, pues, de haber estado equivocado, mas ello sólo se debió a que no sabías quién eras. De haberlo sabido no te habrías podido equivocar, de la misma manera en que Dios no puede equivocarse.

Lo imposible sólo puede tener lugar en fantasías. Cuando buscas la realidad en fantasías no la puedes encontrar. Los símbolos de las fantasías pertenecen al ámbito del ego, y de éstos puedes encontrar una infinidad. Mas no busques significado en ellos. Están tan desprovistos de significado como las fantasías en las que van entretejidos. Los cuentos de hadas pueden ser placenteros o atemorizantes, pero nadie cree que sean verdad. Tal vez los niños crean en ellos, y así, por algún tiempo, son verdad para ellos. Mas cuando la realidad alborea, las fantasías desaparecen. En el ínterin, no obstante, la realidad no había desaparecido. El Segundo Advenimiento es la conciencia de la realidad, no su retorno.

Criatura de Dios, ¡mira! la realidad está aquí. Te pertenece a ti, a mí y a Dios, y nos satisface completamente a todos. Ser consciente de esto es lo único que sana porque es la conciencia de la verdad. 

Fuente: Un Curso de Milagros